Cuando salen en noticias las acusaciones de “traidor” a un miembro de un partido de ñames, de verdad que esto parece una comedia, digna de ver en un programa al estilo de humor, y más cuando los voceros llamados “los verdaderos” se pronuncian como el grupo maravilla. Esto parece cómico, que ellos mismos, hace unos años estuvieron “comprando”—y con torceduras a diestra y siniestra— a casi todos los políticos que necesitaban para sus travesuras, reformando leyes para protegerlos y que no fueran expulsados de sus partidos y otra reforma más, para que no se pudieran escapar por otro mejor precio y con derecho a sacarlos si lo hacían.
Además de todo eso, ellos mismos colocaron magistrados de forma turbia, manejaron todo a su placer, so pena de persecución a quien se convirtiera en obstáculo, presionando a medios y a periodistas, por debajo, por arriba y a los lados, como fuera, para evitar cualquier información negativa en su contra, con el apoyo de los call center, que parecen haber regresado, y patrocinando comerciales de sumas millonarias, rompiendo récords de taquilla con casi todo.
Afortunadamente, perdieron contra todo pronóstico, con su clientelismo descarado. Ahora salen gritando traidores a quienes se quieren postular en un partido que se llama “democrático” y desean volverse candidatos para regresar al poder y quién sabe con qué saldrán, pero convertidos en santos, nadie lo cree.
La supuesta carta desde una celda pidiendo y exigiendo luchar contra algo que practicaron mucho, que parecen olvidar como si hubieran pasado siglos. Por eso, digo, lo veo y no lo creo, porque fueron iguales y cuidado peor. De qué traición hablan, si el país vivió la mayor cantidad de casos de corrupción y que lastimosamente han continuado, a pesar de muchas promesas de cambios y giros a una mejor transparencia, que lo pisan y no se dan ni cuenta.
Regresando a la actualidad, vivimos un trauma con los cinco años anteriores que se refleja igual en la justicia y en la Asamblea, dándose matraqueos para conseguir los mismos objetivos. Es parecido, no solo por Gucci, sino también por ciertos enredos en los “techos de esperanza” y que además, lo quieren imponer como el reemplazo, no sé si será por las poses en fotos, aparte de los famosos escándalos de Odebrecht, que nunca terminan de hacer bulla y espacio en los medios.
Salieron del poder los ñames y entramos en otra era, que si bien logró poner en la celda a varios, devolviendo la esperanza de regresar a la decencia, pero se desvaneció al salir casi todos sin devolver nada y que no parecen retornar a donde deben pertenecer los delincuentes.
El detalle es que puede sumarse a la lista otro grupo nuevo, pero tampoco hay esperanza de que se queden cuando nuestros “magistrados” de la Corte se elijen de la misma forma hace más de 30 años y con pulseo y regalos de ñapa.
Ubaldo Davis, mis felicitaciones por liderar un reclamo que todos debemos hacer y hacernos sentir tantas barbaridades que nos pasan a todos los panameños, y es buen momento para recordarle a la clase política que no somos ciegos ni sordos contra la corrupción. Tenemos que pedir a los políticos que nos devuelvan nuestro país con progreso a todos y no para sus intereses exclusivos. El que sea 9 de enero, no hará olvidar a los héroes de esa importante fecha.
Que dejen su populismo como lo han hecho varios de ellos para mantenerse en el poder, y ellos así continuar con sus “relajitos” de negocios.
La política no parece tomarse muy en serio y más parece comedia o telenovela, por lo que los independientes pueden tomar fuerza y convertirse en la esperanza de hacer los cambios positivos que necesitamos en el país, siempre y cuando los donantes de campaña no quieran hacer lo mismo que hacen con los partidos políticos.
El autor es ciudadano

