El siglo XXI ha traído consigo una gran cantidad de cambios en la vida humana, en lo económico, en lo político, en lo tecnológico y en lo educativo. Estos cambios han creado nuevos desafíos y oportunidades. Se requiere una fuerza productiva con habilidades y competencias pertinentes para afrontar los retos de la centuria. Una transformación curricular orientada al desarrollo del capital humano es esencial a fin de prepararlo para estos nuevos desafíos.
El capital humano es un valioso activo cuando posee los conocimientos, habilidades y capacidades que permiten que realice tareas productivas. En la actualidad, la mayoría de las actividades productivas requieren una formación especializada y habilidades específicas. La demanda de habilidades técnicas y de pensamiento crítico está en constante aumento. Las instituciones educativas tienen la responsabilidad de desarrollar planes y programas de estudio que se adapten a las necesidades actuales y futuras del mundo productivo.
En las últimas décadas, la cobertura escolar ha mejorado en nuestro país. Aun así, persisten desafíos en acceso, en calidad, en equidad y en pertinencia de la educación panameña. Uno de los retos en el ámbito formativo es la necesidad de transformar el currículo educativo.
El avance en el campo formativo requiere, para su oportuna evolución, adaptar los planes y programas de estudio de las instituciones educativas para mejorar el aprendizaje y el desarrollo de habilidades y competencias en los estudiantes. Es menester una revisión y actualización periódica de los planes y programas de estudio para incorporar nuevas tecnologías, fomentar habilidades y competencias e incluir conocimientos relevantes.
Una de las principales razones por las que se requiere la transformación curricular es el avance acelerado de la tecnología. Los nuevos conocimientos tecnológicos están transformando la forma en que trabajamos, vivimos y aprendemos. En consecuencia, la transformación curricular debe incluir la enseñanza de habilidades tecnológicas que permitan a los estudiantes adaptarse y tener éxito en un mundo cada vez más digitalizado.
Además, la transformación curricular orientada al capital humano debe incluir el aprendizaje de habilidades blandas, como lo son el pensamiento crítico, la creatividad, la resolución de problemas y la comunicación efectiva. Estas habilidades son esenciales para el éxito en lo profesional, en lo académico, en lo social y en lo personal. El desarrollo de estas habilidades ayuda a las personas a ser más autónomas; a tomar decisiones informadas; y son cada vez más valoradas por los empleadores.
Una transformación del currículo podría ayudar a reducir la desigualdad educativa. Actualmente, hay una brecha significativa entre los estudiantes que asisten a escuelas públicas versus los que van a instituciones educativas privadas. Una actualización del currículo podría ayudar a disminuir esta brecha y a garantizar que todos los estudiantes tengan acceso a una educación de calidad.
Ello aportaría a la mejora de la reputación de la educación en Panamá. Al tener un currículo actualizado y moderno, Panamá podría atraer a estudiantes y docentes de todo el mundo. Esto podría tener un impacto positivo en la economía del país y en la educación en general. Otra razón para la transformación curricular es la globalización. Las empresas operan a nivel internacional y el sistema educativo requiere formar un capital humano con habilidades interculturales para tener éxito en el mercado global. Al enseñar habilidades relevantes para el mundo del trabajo, el capital humano tendrá una mejor oportunidad de incorporarse a un entorno productivo. Ello podría tener un impacto significativo en la vida de los panameños y combatir la pobreza y la desigual distribución de la riqueza. Los planes y programas de estudio deben incluir programas de intercambio, la enseñanza de idiomas extranjeros y la incorporación de la interculturalidad.
Se hace imperativo una evaluación de los métodos de formación que hemos utilizado por años, y hacer una valoración de si realmente estamos dando al estudiante las herramientas que necesita para enfrentar su vida personal, académica y profesional. Se impone velar porque los planes de estudio se adapten a las necesidades del mundo productivo e incluyan la enseñanza de habilidades técnicas, tecnológicas, blandas e interculturales para tener éxito en un mundo cada vez más complejo y competitivo.
La autora es egresada LLAC 2021. Miembro de Jóvenes Unidos por La Educación.