Señor Presidente:
Ante mi incapacidad personal de ser escuchado por usted, me dirijo a usted para ofrecer mi apoyo en la reformulación de estrategias que puedan mejorar la atención de salud en la Caja de Seguro Social (CSS). He intentado, sin éxito, hacer llegar mis propuestas, pues parece que en su círculo cercano se bloquea todo lo que no resulta favorable o no proviene de figuras políticas o empresariales de alto perfil. Hoy, pongo fin a esta cruzada, cuyo único propósito era que usted lograra un cambio en la actitud y el rumbo del personal (médico, técnico y administrativo), mediante un diagnóstico situacional que permita realizar los ajustes necesarios en normas, protocolos y modelos de atención diaria. Sin esta transformación, todo seguirá igual o peor que hace diez años.
En el pasado, el personal humano de la CSS trabajaba con vocación, mística y empatía; estas cualidades se mantuvieron hasta finales de los años noventa, cuando un entorno político sombrío arrasó con ese espíritu positivo. Actualmente, la gestión parece estar controlada por intereses particulares, y la calidad de la atención se resiente. Sin un diagnóstico situacional, la CSS permanece “gravemente enferma” y no es posible evaluar detalladamente el rendimiento de cada funcionario, ni mucho menos mejorar efectivamente la atención de los pacientes. Gobiernos anteriores han evitado hacer este diagnóstico y, en su lugar, el nuevo proyecto de ley parece concentrarse en compras de medicamentos e insumos, lo que plantea dudas.
Nos dirigimos, aparentemente, hacia un colapso inminente. La desatención y corrupción de los últimos gobiernos han debilitado la eficiencia institucional, y actualmente no se vislumbran cambios. El proyecto de ley ignora la necesidad de monitorear la efectividad en tiempo y producción del trabajo; cada grupo profesional tiene contratos de 40 horas semanales y sus propios reglamentos, a los cuales debe someterse la institución. Es esencial que se impulse una gestión noble y auténtica de este valioso capital humano.
Presidente Mulino, no permita que sus asesores o los de la Asamblea manipulen de manera discrecional la información sobre la situación actual de la salud. Recientemente, el 31 de octubre, le informaron erróneamente sobre cientos de cirugías cardíacas realizadas en Chiriquí en solo 23 días. Esta información era incorrecta, y hechos como este impiden que se realicen ajustes razonables, porque no reflejan la realidad.
Es crucial evitar que en la CSS prevalezca el clientelismo político y la mercantilización de sus funciones, pues hasta ahora, la institución se ha convertido en un “botín de campaña” que maneja un presupuesto de 7 mil millones anuales y emplea a 42 mil personas, pero carece de meritocracia, experiencia, rendición de cuentas, justicia y certeza de castigo. La administración se limita a enviar información agradable, maquillada e inflada. Un ejemplo es el reporte de las 79 cirugías cardíacas en Chiriquí, que, si se investigara, causaría tristeza. El sentido común muestra que, incluso si Superman o Batman estuvieran al frente, fracasarían igualmente.
Usted puede valientemente liberar a la CSS del secuestro político e implementar meritocracia y excelencia genuinas en la institución.
La atención en salud actualmente es deficiente, desigual y deshumanizada, y no ha cambiado en más de 120 días. Los directores actuales aplican la conocida estrategia panameña de “creo, opino, pienso” sin una base sólida. Rogamos que el nuevo proyecto de reforma no busque legitimar la terrible situación de la atención en salud, utilizando la voz inapelable del Estado.
La solución no está en buscar culpables, sino en realizar un diagnóstico situacional independiente y profundo que permita entender la atención médica diaria. Sin esta información completa, no se pueden hacer ajustes o cambios democráticos, consensuados, médicos-científicos y humanísticos.
Propongo los siguientes pasos para una transformación real en la CSS:
Diagnóstico situacional: no para señalar culpables, sino para identificar soluciones.
Revisión y ajuste de normas, reglamentos y protocolos: que sean realmente vinculantes, resolviendo problemas como deben ser, no como se pueda.
Cambio de actitud y rumbo: impulsar una buena voluntad entre los cinco actores principales: gobierno, funcionarios, cotizantes, usuarios y medios.
Sugiero también la creación de una comisión de tres médicos idóneos, independientes y apolíticos, que respondan directamente a usted, con el objetivo de elaborar en un plazo de 3 a 6 meses nuevas normas, protocolos y reglamentos vinculantes que garanticen una atención eficiente, efectiva, de calidad y con calidez, cualidades que hoy no existen.
Además, se necesitan campañas de evangelización educativa-cultural que fomenten una actitud empática y un sentido de pertenencia en todos los actores de la CSS. Es esencial reconstruir y adecuar las instalaciones sanitarias, tanto en hospitales como en consultas externas en el interior y la capital, ya que actualmente menos del 5 % de estas funcionan aceptablemente.
Finalmente, Señor Presidente, le exhorto a reflexionar y cambiar la visión política para lograr un diagnóstico situacional real que le permita conocer el estado de la atención de salud en nuestra institución. Ambas instituciones, MINSA y CSS, son disfuncionales y, por ahora, no deben integrarse sin antes corregir sus falencias.
El autor es médico retirado de la CSS