Algunos temas dentro de la estrenada relación diplomática entre Panamá y China son asuntos de discusión.
La acometida de articular la geografía panameña con un tren hasta Chiriquí, no es precisamente para traer almojábanos calientes desde Potrerillos a ciudad de Panamá. No creo que sea de interés celebrar en la capital el Festival del Almojábano con queso. El impacto al desarrollo local, urbano- regional por una infraestructura de este carácter es insospechado.
El efecto sobre los recursos naturales continentales y costeros también son aspectos de reflexión. ¿Va el tren a generar otros puertos o fortalecer los que ya existen? No sabemos.
Analizando el tema desde una perspectiva histórica, el tren en Panamá es un evento en dos tiempos. Panamá ha sido escenario desde hace varias centurias del estreno de tecnologías de punta que han impactado procesos de integración comercial de carácter universal.
No entraré a desarrollar el carácter y efecto de la primera ruta empedrada que unió los dos mares, pero sí mencionar algunos de los cuales generó el primer tren interoceánico abierto al mundo en 1855.
¿Hemos reflexionado desde la mirada de las ciencias sociales y desde la perspectiva de desarrollo, el impacto que tuvo el enclave ferroviario en la sociedad panameña? ¿Sirvió la experiencia del tren transístmico para formular políticas de desarrollo territoriales dentro del espacio de tránsito? ¿Ha sido el modelo de concesión del tren - posterior a la reversión – beneficioso a los intereses locales y motor del impulso económico del país?
Mirando la conformación del grupo de estudio de prefactibilidad que dirigirá la ruta rallada del posible tren chino, pareciera que esta va a ser evaluada solo bajo las condicionantes de una servidumbre eléctrica, la visión de seis ministros, la Secretaría de Metas, adscrita a la Presidencia, y miembros relacionados a proyectos de tecnología de transporte urbano, como lo es el Metro de Panamá.
¿Es la ruta del futuro tren un elemento para integrar una economía regional –local- central- globalizada – como un criterio para determinar la dirección de los rieles? ¿Va el tren a impulsar el desarrollo de pueblos o ciudades deprimidas en el contexto regional o va a congestionar o agravar temas que aún no han sido resueltos en ciudades intermedias e impactadas por la ausencia de políticas desde lo central? Bajo la anterior, el asunto del tren chino parece un cuento panameño y un proyecto para satisfacer el interés chino.
China, como uno de los principales usuarios del Canal, tiene interés en integrar la ruta comercial de la antigua Ruta de la Seda- que articula Eurasia- con un camino norte- sur en América con el Canal como puerta de entrada.
El tren hasta Chiriquí abre la puerta para integrar toda la región centroamericana a los intereses comerciales chinos.
Es conocido ya los cientos de millones de dólares invertidos por China alrededor del mundo en infraestructura de transporte y puertos, por lo cual lo propuesto por el gigante de oriente no es novedad.
Aparecen en el escenario de discusión del tren, gremios locales que reclaman participación en la comisión para determinar la orientación e impacto de la nueva vía por Panamá.
La Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) pide estar para garantizar la presencia de técnicos panameños y potenciar el desarrollo turístico.
No he encontrado en las declaraciones de la SPIA exponer otros argumentos vinculados al tren con aquellos que impacta el desarrollo regional urbano, que prometa al futuro de la Nación, la promoción de desarrollos equilibrados, descentralizados y no polarizados del territorio. No he escuchado – por ejemplo- mencionar que el tren vaya a integrar y fortalecer el hub logístico a orillas del Canal de Panamá.
La discusión del tren panameño- una realidad en dos tiempos- amerita reflexión y una evaluación en contraste con los reales intereses por parte de quienes están comprometiendo su desarrollo y procurando los suyos en beneficio de aquellos comerciales y de orden mundial.
Quisiera escuchar por parte del presidente, en la premisa del estudio de prefactibilidad, el grito que se escucha en toda la Nación, “próxima estación: el desarrollo de Panamá”.
La voz fuerte y clara de que el tren es panameño y no la que grita por los pasillos de palacio, es un cuento chino.
El autor es ingeniero