Luego de la invasión militar de Estados Unidos (EU) a Panamá para desmantelar el rol protagónico de las llamadas Fuerzas de Defensa, la sociedad panameña esperaba días mejores con la “vuelta hacia una democracia política y ciudadana”. Pero, los partidos políticos que tenían a su cargo la ejecución de este objetivo tan importante comenzaron a replicar los mismos “vicios” del pasado y profundizaron aún más los actos de corrupción al punto que la ciudadanía empezó a hastiarse cada vez más del espejismo democrático ofrecido en todas las “ofertas electorales”.
A continuación, una leve radiografía en torno a los partidos políticos:
Primero: Los partidos dejaron de ser el puente de interlocución entre la sociedad y el gobierno. Con el pasar del tiempo los partidos fueron perdiendo vigencia con la muerte del caudillismo y la falta de liderazgos o falsos liderazgos inflados con la propaganda y el poder económico. Poder de convencimiento por medio de los “mass media” y la influencia de las encuestas adulteradas. ¿Cómo puede influir un sondeo en la actitud hacia un candidato? Surge aquella postura de votar a ganador como si fuera una carrera en el hipódromo. Antes la población votante tenía más criterio al votar, sin embargo, en los últimos diez años se escoge un candidato por aspectos que distan mucho de la solución de los reales problemas sociales.
Segundo: Los partidos se fueron convirtiendo en empresas de grupos o familias. Se puede hablar de sociedades anónimas cuyo fin es el lucro. Llegar al poder para hacer negocios. La “maquinaria del engaño”. La escuela de los políticos es la escuela de la demagogia y la mentira. Nace así un perfil del político “compra voto” y se crea una sociedad que espera algo del partido. Hoy día si tienes plata puedes ser candidato. Manejas millones y tienes la aprobación del sector económico como ha sido el caso de muchos candidatos presidenciales. Algunos de los actuales candidatos no gozan de carisma y liderazgo, pero piensan que el dinero que los respalda pueden compensar estas carencias.
Tercero: Los partidos perdieron ideología. El surgimiento de un nuevo orden económico. La caída del muro de Berlín y el fin de la guerra fría desmoraliza a muchos partidos de centro y de izquierda. Hoy día en las alianzas no hay principios. Fácil el PRD hace alianzas con el panameñismo. El CD con el PRD. La antigua Democracia Cristiana( hoy Partido Popular) apoyando a un miembro del PRD. Es decir no hay principio partidario porque desapareció la ideología. Hoy día se hacen programas de gobierno inflados que hablan de una sociedad perfecta si llegan al poder, pero casi nada se llega a cumplir.
Varios candidatos presidenciales al parecer no han aprendido del descontento generalizado de hace algunas semanas en contra de la ley 406 y utilizan el mismo discurso hueco y politiquero de siempre.
No han podido asimilar que realmente el descontento de la población no es solo contra la presencia de la actividad minera en nuestro país, sino que expresa un alto nivel de frustración ante un modelo político y económico que no ha sabido dar respuestas efectivas a sus demandas de décadas. Definitivamente “no hay peor ciego que el que no quiere ver” y eso es precisamente lo que les ocurre a los políticos de siempre.
El autor es sociólogo y docente
