EDUCACIóN

Qué tristeza mi Panamá

Qué tristeza mi Panamá
Qué tristeza mi Panamá

El sistema educativo panameño está estructurado en cuatro niveles de enseñanza: preescolar, primaria, secundaria y universitaria, y es uno de los instrumentos necesarios para que el ser humano sin distingo de nada pueda adquirir los conocimientos básicos y necesarios para dignificar, enaltecer y tener una vida digna mejorando su calidad de vida. Además de proveer conocimientos, se engrandece y mejora la cultura, la calidad de vida, ennoblece los valores, desarrolla las aptitudes y habilidades y todo aquello que nos aleja de la ignorancia, enriqueciéndonos como seres humanos.

En un país donde la situación educativa en sus diversos niveles de enseñanza debiera hacer énfasis en alcanzar la excelencia educativa de manera integral para que logremos desarrollarnos como país de primer mundo, hay quienes piensan “equiparar la educación formal necesaria con la experiencia laboral previa dentro del manual general de clases ocupacionales del sector público”.

Igualar la experiencia laboral con la educación formal por el hecho de satisfacer puestos de trabajo debido a compromisos políticos a una parte de la población que, por algún motivo, no se preparó académicamente para ocupar un cargo en el gobierno, es totalmente irreflexivo, imprudente, incorrecto, ofensivo y criminal. ¿Por qué criminal? Porque va matando las pocas esperanzas de los que desean estudiar para adquirir conocimientos, destrezas, facultades, y lo considerará baladí. Se preguntará, ¿para qué esforzarme?

Sépase que los estudios son lo único que ayuda a desarrollar los saberes plenamente y mantiene el cerebro funcionando sanamente. ¿Por qué es importante estudiar? El saber cosas y entender las razones por las que son o suceden permite cuestionarlas y traer progreso a un país y a toda la humanidad. El obtener un diploma te hace acreedor a la idoneidad como garantía del trabajo bien hecho, y te hará económicamente independiente y te sentirás bien contigo mismo. Es la única manera de que una persona de escasos recursos pueda sobresalir. Cuando muchos de ellos dejan de comer para poder comprarse un libro.

Con esta nueva ley nos encaminamos hacia la mediocridad y nos iremos empobreciendo con las miserias ajenas. La consecuencia de no estudiar es la vagancia, la ociosidad y la ignorancia, y los ignorantes son víctimas fáciles de la manipulación personal, social, en lo económico y en lo político. ¡Ojo con esto! Es arriesgarse a dejar de ser una persona para comenzar a ser un títere. He aquí una característica de las dictaduras. Abramos los ojos. No nos dejemos engañar. Somos lo suficientemente capaces para entender las señales y no dejarnos utilizar al antojo y caprichos de otros. ¿Qué se pretende con esto? ¿Equiparar o confrontar o dividir la población?

Cuando no estamos humana y profesionalmente preparados, somos incapaces de prevenir y resolver problemas. Por ejemplo: si un padre de familia no advierte la formación que sus hijos reciben en la escuela, no encontrará explicación a sus cambios de conducta y del motivo de su bajo rendimiento escolar; tener una empresa dejando la administración en manos de otros, no es para nada conveniente; manejar personal sin tener nociones básicas del comportamiento y naturaleza humana, nos lleva a un trato impersonal; desconocer el concepto, la definición y la dignidad del ser humano puede tener como resultado ignorar cómo piensa, ama, reflexiona, interactúa, lee, escribe, crea sistemas de pensamientos, e ideologías, y muchas otras realidades.

Ante la incapacidad, nos convertimos en dependientes de las circunstancias y de las personas, buscando culpables y eludiendo responsabilidades. Una persona en constante preparación se muestra interesada en todo lo que rodea a sus semejantes porque quiere superarse y encontrará la manera de ser más útil.

Las costumbres han cambiado en los últimos 50 años. Ahora se habla de calidad y liderazgo; sobre controversias actuales de la vida humana; los conflictos políticos nacionales e internacionales. Podríamos llenar de ejemplos y la conclusión será la misma: es necesario aprender más para comprender mejor lo que sucede en nuestro país y en el mundo, para dejar de pensar que todo es obra de la casualidad o producto del empeño de unos cuántos.

Y, es que el asunto no solo es la preparación académica. Claro que es importante la experiencia laboral. ¿Por qué no fusionar ambas? ¿Por qué el egoísmo de separar la formalidad académica de la experiencia? Se debe tener ciertos conocimientos científicos para que el trabajo se realice a la perfección. Con la experiencia laboral hay algunas funciones que con ganas y buena voluntad se puede llegar a un resultado deseado, pero detrás siempre habrá algún estratega vigilando y anteponiendo sus conocimientos académicos.

La autora es psicóloga clínica

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