El presidente Trump, a través de sus negociadores, su yerno Kushner y su hombre de confianza Kristoff, le han impuesto al régimen de los ayatolás tres condiciones que, de no ser cumplidas, constituirán una causa belli para Estados Unidos. La primera, y la que veo más fácil, es desistir en su programa nuclear de la fabricación de una bomba. Aunque Irán, según estimaciones, posee un sesenta por ciento de uranio procesado, de llegar a un arreglo diplomático puede ser parcialmente verificado por las ONG internacionales.
Las otras dos condiciones, de ser aceptadas, afectarían irreversiblemente su razón de Estado. La segunda condición es eliminar su programa de misiles, el cual está tecnológicamente bien avanzado. Creo que en esto el régimen iraní no capitulará. ¿Por qué? Simplemente porque le da la primacía sobre sus vecinos en el Golfo Pérsico y, además, siempre podrán alegar que sus misiles son armas defensivas (recordemos que en los 80 Irak e Irán mantuvieron una guerra por casi 10 años en la cual no hubo un claro ganador) que no pueden eliminar; y en esto, desgraciadamente, tienen razón. No se le puede negar a un Estado sus recursos defensivos.
La tercera condición es dejar de apoyar a grupos pseudo-terroristas como Hamás en Gaza, Hezbolá en el Líbano, los hutíes en Yemen, etcétera. El régimen de los ayatolás es visceralmente fundamentalista, expansionista (por lo menos en su ideología y recursos) y básicamente teocrático. Aunque prometan cumplir con esta condición, no lo harán. Es parte, como dije antes, de su raison d’État y su ADN. Además, es casi imposible monitorear su proceder.
De atacar Estados Unidos, que ya cuenta con la mayor concentración de buques de guerra, portaaviones y submarinos —aunque no de tropas— desde que iniciara la guerra de Irak en 2003, lo hará usando misiles (Tomahawk), bombarderos y sus aviones de última tecnología F-35. Pero no pondrá botas sobre el terreno y, sin estas tropas, por más que bombardeen, predigo que el régimen resistirá. Como dijo el célebre general israelí Moshe Dayan, para conquistar un territorio, tarde o temprano tienes que ocuparlo. Entonces, ¿qué se logrará con un ataque limitado y quirúrgico? Para decapitar el régimen iraní se necesitará mucho más. Los saudíes, por ejemplo, no permitirán el uso de su espacio aéreo, y hasta Gran Bretaña ha negado el permiso para que aviones de Estados Unidos despeguen de sus bases.
Sin embargo, con tanto poderío naval y aéreo concentrado, es muy difícil que Trump no apriete el gatillo…
El autor es internacionalista.


