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Un elefante en el teatro Anita Villalaz

Un elefante en la habitación es un espacio que puedes encontrar en cada centro de salud u hospital regional del multiverso panameño, pues así se titula metafóricamente la obra que estrenó en el Teatro Anita Villalaz, ya que hace referencia a una verdad evidente, silenciada y gigante que continúan evitando ver, atender y solucionar los involucrados en el remedio de este tema en nuestra sociedad.

Buscar el elefante en el sector público de salud es una tarea fácil, porque para verlo no hay que buscar mucho; quizá lo difícil es querer hablar o escribir sobre esta realidad que lleva décadas gobernando la salud en nuestro país.

Esta obra ganadora del premio Ricardo Miró en la categoría teatro, del escritor Roberto Thomas-Díaz, pone la mirada en un sistema de salud que secuestra a los trabajadores y a los usuarios del sector público; él nos ofrece en sus imágenes hechas palabras una radiografía de lo que sucede en estos ambientes en los que todos los que entran por la puerta buscan una sola cosa: sobrevivir como puedan.

Así, los actores ponen sobre las tablas la energía que se desprende de las páginas del autor y de los pisos fríos sobre los que caminan quienes mueven esas decisiones que vienen de arriba y que sufren los de abajo.

De alguna forma, se habla de un dolor compartido que sienten los pacientes, los médicos, los auxiliares de limpieza, los camilleros y hasta los cómplices que, se muestran encadenados con los hilos invisibles de la corrupción, esos que ahora se han puesto en manifiesto gracias a las brillantes actuaciones de Marisín Luzcando, Xochil Vergara, Rosa García y Gilberto Aranda.

Este guion muestra la importancia de la presencia femenina que, progresivamente, conquista estos sectores, criticando las diferencias jerárquicas, económicas y sociales que afectan la vida de las trabajadoras de un hospital. Igualmente, evidencia la fragilidad de nuestro sistema de salud que se asemeja demasiado a esa caja que adorna el escenario, retratando el sufrimiento de esta triste realidad en el teatro y en los corazones de quienes hemos sentido esa impotencia e incertidumbre que nos sobrepasa, producto de lo que hemos vivido en una cama de hospital o al pie de esta, acompañado a algún familiar o amigo.

El que ha entrado en un hospital público en Panamá se identificará desde el primer acto con ese elefante que habita omnipresente esos cuartos, salones o listas a la espera de un cupo, porque los que hemos visto al elefante en un pasillo inundado de camillas o han sido atendidos en una sala donde las emergencias esperan por horas, revivirán nuevamente lo que sucede fuera del escenario, eso que visibiliza en cada personaje Thomas-Díaz; la denuncia de esta crisis de salud pública que nos sigue robando el derecho a la salud, la vida y la dignidad humana.

El autor es abogada


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