Un gobierno incapaz que no distingue entre la fiebre y la infección

Cuando el cuerpo tiene una infección, la fiebre puede ser la mejor amiga del paciente. Es la alerta que puede salvarle. Tratar de bajar la fiebre con aspirina, por ejemplo, sin tratar la infección con antibióticos, es una receta para desarrollar una gangrena mortal.

A tres semanas de la explosión social órganica en todo el país (la fiebre) que ha generado una crisis política y de gobernabilidad sin precedente en la República post-invasión –agravada por los impactos económicos al sector productivo, el desabastecimiento de productos básicos, las afectaciones de todo tipo a la ciudadanía, violencia y vandalismo– el gobierno no ha sabido (¿o querido?) responder con liderazgo efectivo, ni articular respuestas viables, ni garantizar los derechos de todos, ni afrontar el centro del problema (la infección) que es la estructura misma de corrupción clientelar que ha caraterizado toda su gestión desde junio de 2019. Su falta de gestión que responda a la realidad ha empeorado todo.

Este gobierno PRD parece tener una sola respuesta cortoplacista a todo: más subsidios y topes de precios (la aspirina), bajo ese lema falaz y paternalista que le estampan a todas las propagandas oficiales “la paz social es garantía de progreso”. Mientras tanto, el país se gangrena con el opaco uso de las millonarias sumas producto de la duplicación de la deuda pública internacional, que parecen haber sido destinadas a mantener el tiovivo gubernamental andando: nombramiento ilimitado de copartidarios en la planilla estatal, asesorías y puestos inventados, uso discrecional de fondos públicos para todo tipo de actividades, privilegios, prebendas. Ni contención ni austeridad desde el inicio de la pandemia, con instituciones de control cómplices del despilfarro, derroches y descaro frente a una ciudadanía que aumentó la informalidad en 55%, con la tasa de desempleo más alta de las últimas décadas y una inflación que no permite cubrir lo básico.

No tienen aportes reales que mostrar en apoyos a la reactivación de la economía, al sector productivo local para creación de industrias y puestos de trabajo, inversiones en infraestructura clave que mejore los serviciós del Estado en educación y hasta en salud… y, encima, para añadirle insulto al daño: las exenciones tributarias desproporcionadas a las inversiones turísticas, que ahonda la injusticia tributaria que ya viven los panameños en general; las fiestas y las partidas de la decana intocable y los open bar de lujo de los diputados.

A la verdadera paz social y al progreso real no se llega ignorando los problemas, lanzando comunicados mal enfocados con palabrería hueca, delegando a funcionarios menores el trabajo de liderar y dar la cara a la ciudadanía y a los medios, se llega a través de los cambios estructurales.


¿Dónde está el liderazgo del Ejecutivo? ¿Dónde está la agenda de cambios efectivos (el antibiótico) que aborde el problema estructural? ¿Pretenden resolver el clamor ciudadano sin eliminar los gastos clientelares de ministros consejeros, consultorías, las planillas opacas de operadores políticos comunitarios y asesorías de la Asamblea Nacional (172, 080), parientes y botellas emplanillados, dobles sueldos, dietas, viáticos desproporcionados, vuelos en jets privados a China, choferes y escoltas a dos manos, viajes que no traen resultados al país, contratos millonarios de propaganda presidencial y tantos otros abusos presupuestarios discrecionales e innecesarios?

¿Para que querían gobernar? ¿Solo para echarle mano a los recursos gubernamentales? ¿Dónde está la capacidad de articular una agenda de soluciones desde el poder político? ¿Para abandonar el país a su suerte y a la anarquía? ¿Por qué estamos pagando todos los ciudadanos la obvia pugna interna entre las facciones del partido en el poder? ¿No hay liderazgo cierto entre el feudo de la Asamblea vs el feudo del Ejecutivo representados por políticos que se han creado una casta, a punta de privilegios pagados con los recursos que son de todos, indolentes a la realidad ciudadana? ¿Acaso no saben que en la política no hay vacíos, que al no articular una agenda ellos, la agenda está siendo articulada por los voceros de la extrema izquierda enemigos de la pluralidad democrática, el sector productivo y las libertades fundamentales?

A la verdadera paz social y al progreso real no se llega ignorando los problemas, lanzando comunicados mal enfocados con palabrería hueca, delegando a funcionarios menores el trabajo de liderar y dar la cara a la ciudadanía y a los medios, se llega a través de los cambios estructurales: las leyes anticorrupción que tanta falta nos hacen para prevenir los conflictos de intereses, la captura del Estado por grupos económicos, el tráfico de influencias y tanto otros. Cambios radicales en las cabezas de ministerios y las instituciones de control que han abandonado sus responsabilidades, que se acabe el pacto de impunidad entre poderes.

O se atiende la gangrena, o la fiebre será lo de menos.

La escritora es abogada y escritora.


Última Hora

  • 05:01 Especialista señala que el deporte de élite puede afectar temporalmente a la calidad seminal Leer más
  • 05:01 UTP adjudica por $28 millones la construcción de dormitorios Leer más
  • 05:00 Inglaterra, la última prueba de fuego para el tango final de Messi Leer más
  • 05:00 Jakly Bejarano: la actriz que se rapó, desafió serpientes y escuchó ‘voces de fallecidos’ durante el rodaje de Broken Land Leer más
  • 05:00 Reformas al reglamento interno: Proponen eliminar el voto secreto en la Asamblea Leer más
  • 05:00 El Estado pagará $537.9 millones en pagos que se extenderán hasta 2033 por nuevo Hospital del Niño Leer más
  • 05:00 En 28 días, el Gobierno declaró confidenciales ocho millonarias compras de seguridad Leer más
  • 05:00 Sabrina Sin Censura: cuando lo mejor es no ‘ser parte’ Leer más
  • 05:00 8 rasgos extraordinarios que probablemente no sabías sobre los tiburones Leer más
  • 05:00 Martinelli sufre un nuevo revés: la Corte no le admite amparo en caso Odebrecht Leer más