El 14 de septiembre, La Prensa publicó una noticia sobre el envejecimiento poblacional en Panamá con las cifras más recientes derivadas del Censo 2023 (”Lo que reveló el censo 2023″). La nota resalta que la edad promedio del país incrementó tres años, de 27 años en 2010 a 30 años en 2023, mientras el porcentaje de adolescentes de 15 años se redujo por casi 4 puntos porcentuales, de 29.2% en 2010 al 25.4% en 2023.
A la vez, el censo confirmó que la población panameña está envejeciendo: el porcentaje de la población de personas de 65 años y mayores casi se duplicó en los últimos 13 años, pasando del 7.4% de la población en 2010 al 13.9% en 2023.
Gracias a los avances en medicina y salud pública estamos viviendo más años que nunca; sin embargo, el aumento en la esperanza de vida no coincide con la esperanza de vida saludable. No es lo mismo vivir muchos más años padeciendo de enfermedades de larga duración, que hacerlo con salud. Por tanto, urge explorar estrategias rentables para mejorar la salud y aliviar la carga a los servicios sociales y de salud, y muy particularmente, a individuos y sus familias.
Somos muchas las personas adultas que pasamos demasiadas horas al día sentadas a razón de nuestro trabajo, pero incluso durante nuestro tiempo libre. Por ejemplo, en Estados Unidos, la mitad de los adultos pasa más de nueve horas de su día sentados, incluido más del 80% de su tiempo libre. Las investigaciones en ciencias de la salud han detallado los vínculos potenciales entre las conductas sedentarias y una variedad de riesgos para la salud física y cognitiva.
Un comportamiento sedentario en este contexto se define como el tiempo que pasamos frente a la computadora o la televisión, o conduciendo un auto. Aunque los resultados de estos estudios han sido mixtos, en la mayoría se reporta que las conductas sedentarias se asocian con peor salud física y mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo y demencia por todas las causas.
Debido a factores demográficos, sociales y económicos, no todas las personas cuentan con los recursos, espacios y tiempo para adoptar conductas más sanas. Bajo ese contexto, cabe hacernos la siguiente pregunta: ¿qué tipo de actividades constituyen nuestros pasatiempos?
Los pasatiempos son actividades que disfrutamos generalmente durante nuestro tiempo libre, que apoyan la creatividad, el crecimiento, la relajación y los pensamientos y sentimientos positivos. Para las personas mayores, quienes pueden experimentar mayores niveles de aislamiento social y sentimientos de soledad, es fundamental participar en actividades que aumenten la socialización y la estimulación positiva. Los pasatiempos dependen del entorno y constituyen actividades como leer, pintar, cocinar y bailar, hasta interactuar y pasear con las mascotas.
Estas actividades brindan la oportunidad de socializar, métodos para aliviar el estrés y las preocupaciones, y desarrollar un mejor sentido de autoestima, de comunidad y de propósito.
Son muchos los estudios de diferentes países enfocados en el impacto de los pasatiempos en la salud y el bienestar, pero todos convergen en resultados similares. Participar con frecuencia en un pasatiempo puede mejorar la independencia, la salud emocional, la salud mental y los resultados de salud en general. Pero, ¿cómo saber si estos resultados son específicos a los países en donde se realizaron los estudios? Un meta análisis publicado este mes en la revista Nature Medicine (Mak et al. 2023) responde a esta pregunta.
El hallazgo principal fue una asociación longitudinal entre la participación en pasatiempos y menos síntomas depresivos, un mejor auto reporte de su salud, una mayor felicidad y satisfacción con la vida, independientemente del país, el género, el estado de jubilación y la edad de jubilación a nivel nacional. Los hallazgos son convincentes debido a la naturaleza robusta del análisis, el cual incluyó más de 90,000 participantes de 16 países, incluyendo Suiza, Inglaterra, Estados Unidos, Japón, China y 11 países de la Unión Europea.
Esta relación está respaldada además por un gran conjunto de estudios de intervención que han mostrado que los pasatiempos pueden mejorar los aspectos multidimensionales de la salud mental en personas mayores, incluyendo el estado de ánimo, la satisfacción con la vida y el propósito en la vida.
Estudios realizados en Estados Unidos, Japón, Reino Unido y China muestran relaciones entre pasatiempos como actividades en grupos comunitarios y clubes artísticos y sociales, y una menor incidencia de depresión en adultos mayores de 50 años.
Sabemos que, en muchos casos, la falta de espacios públicos y recurso económicos limita el desarrollo de actividades sociales y recreativas; sin embargo, los estudios han demostrado que acciones simples como cuidar las plantas, bailar y caminar constituyen pasatiempos beneficios para el bienestar. ¿Qué mejor manera de cuidar nuestra salud que participando en actividades divertidas a nuestro alcance y de bajo costo?
A medida que las poblaciones envejecen y la esperanza de vida aumenta, la prevalencia de enfermedades no transmisibles asociadas a la edad aumenta significativamente. Panamá y toda la región latinoamericana está experimentando este cambio demográfico, junto con la mayor brecha social del mundo, volviéndonos vulnerables a condiciones estrechamente asociadas a la edad avanzada como el deterioro cognitivo y funcional.
Cada septiembre, durante el Mes Mundial del Alzheimer, nos unimos para concientizar y combatir el estigma que persiste en torno a la enfermedad de Alzheimer y todas las demencias. Por encima de todo, abogamos por más educación, investigación y soluciones con base en la evidencia.
La autora es investigadora científica en el Centro de Neurociencias del Indicasat AIP e integrante de la Fundación Ciencia en Panamá
