Dije inicialmente que no iba a repetir titulares sobre la desaparición física de Willie Colón; sin embargo, Willie es parte del ADN de mi generación salsera y eso no me lo van a quitar ni aunque se mude al otro barrio. Su música siempre estuvo, está y estará presente hasta que me toque mudarme a mí y es por esa razón que no lo veo como una triste despedida, sino como la permanencia histórica de una leyenda.
Me resulta reveladora la honestidad brutal de la carta que Rubén Blades escribió en un momento de balance y despedida simbólica, cuando reflexiona sobre lo que queda entre dos personas después de una vida compartida en la música, incluso antes de que llegue la muerte real. No es una carta de victoria, ni de ajuste de cuentas ya que Rubén siempre lo respetó y nunca dejó de reconocer la importancia de Willie en su carrera; es una carta de alguien que entiende que el tiempo no absuelve ni condena, solo pone las cosas en su lugar.
A pesar de esto en la relación Colón–Blades, los conflictos no se ventilaron a ritmo de tiradera (aunque así lo afirmen los difusores de rumores), sino en un lenguaje más adulto y menos escandaloso: declaraciones, cartas, tuits, silencios estratégicos y trayectorias musicales que dejaron de cruzarse y así lo menciona la carta con referencia a la demanda judicial interpuesta por Colón en su contra.
Yo personalmente, luego de leer el expediente vinculado a regalías y obligaciones contractuales por trabajos en conjunto, mismo expediente que fue archivado porque Willie Colón no asistió a una diligencia judicial clave, me queda la duda de que si el tema ‘El Reto’ del álbum Cantares del Subdesarrollo de Blades, fue o no una tiradera al estilo del barrio San Felipe (eso me lo desmentirá Rubén).
Willie no fue solo un trombonista brillante ni un productor con olfato, fue un arquitecto del sonido urbano latino, un tipo que entendió la calle, el negocio y a la gente en una época en la que el género todavía estaba tomando forma.
Resultaría imposible decir qué tema fue mejor que el otro, ya que todos llevan históricamente ese sello único de Willie Colón, esa agresividad en el trombón que imponía autoridad y dirección a la banda. Juana Peña, La Murga de Panamá, Idilio, Panameña y ni hablar del Asalto Navideño son parte de los temas que corren por las venas del panameño.
Cierra Rubén destacando nuevamente el aporte tan importante de Willie Colón en la música latina y su influencia en las presentes generaciones tras más de cinco décadas de lucha desde las tarimas.
¡Así como no ha muerto tu amigo Héctor Lavoe, tú también seguirás vivo, Willie!
El autor es abogado.


