Las luces que emergían de una mente brillante, aguda y extraordinaria se han apagado. Ese corazón que latía al ritmo de la cultura, y al son del arte ha dejado de latir. En el firmamento el brillo de esta estrella de luz resplandecerá siempre, y perdurará su legado inigualable.
Un alma generosa, que lo entregó todo por el arte, Carmen Alemán curadora, historiadora del arte, galerista, directora, amiga, mecenas de artistas. Supo sembrar las semillas de la cultura y el arte de manera excepcional.
Creó, proyectos de envergadura que permitieron que Panamá disfrutara de una cultura de altura. Su legado siempre vivirá en todos y en cada uno de los que tuvimos el honor y privilegio de su amistad y de trabajar en conjunto con ella. Prevalecerá, en cada curador, en cada artista a quien impulsó con dedicación como una madre del arte. Carmen Alemán ha cumplido una misión cultural que elevó el arte en Panamá. Poseía una habilidad increíble para establecer alianzas con las instituciones artísticas más prestigiosas.
Muy joven emprende, en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC), cuando aún era Panarte, y que ha sido la plataforma del arte y la cultura en Panamá.
Carmen apoyando el desarrollo del arte desde sus inicios. Pionera, como galerista, con exhibiciones de excelencia. Realizó, proyectos fuera de serie, en Alianza con el MAC, creando y promoviendo la “Bienal de Arte Centroamericana”, y la extraordinaria exhibición de la “Violencia en Colombia” con la obra de Botero, por mencionar algunos.
Abrazaba los proyectos más complejos con entusiasmo y certeza de culminarlos con éxito. Poseía un ojo único para el arte y un corazón abierto para todos. Compartía sus conocimientos, y contactos con generosidad. Una mujer elevada, en todos los planos.
Una extraordinaria amiga, hija, hermana, esposa, madre y abuela. ¡Misión cumplida, Carmen! Hasta la vuelta. Brilla tu recuerdo en nuestros corazones y en el firmamento tu estrella y tu legado por siempre.
La autora es ciudadana
