Exclusivo

Una historia con datos: prediciendo depresión con PISA

Las evaluaciones del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) son reconocidas por medir el rendimiento académico. En el caso panameño, solo el 16% de los estudiantes alcanza el nivel 2, muy por debajo del 69% promedio de la OCDE. Sin embargo, esta prueba revela una capacidad sorprendente: predecir la probabilidad de depresión en los estudiantes a través del análisis de sus datos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) reporta que el 60% de los jóvenes entre 14 y 24 años experimentaron estrés, ansiedad o síntomas depresivos entre 2021 y 2022. Aplicando técnicas de machine learning a los datos de PISA, han emergido patrones reveladores sobre la salud mental estudiantil que podrían transformar nuestro enfoque sobre el bienestar en las aulas.

El desayuno se posiciona como un predictor clave. Los estudiantes que enfrentan inseguridad alimentaria tienen un 55% más de probabilidad de desarrollar síntomas depresivos. Esta correlación directa entre alimentación y salud mental subraya la importancia de los programas de nutrición escolar y sugiere que las intervenciones en esta área podrían tener un impacto significativo en el bienestar emocional.

El ambiente del aula también juega un papel determinante. Cuando los estudiantes participan pero no son escuchados por profesores o compañeros, su probabilidad de depresión aumenta en un 30%. Este hallazgo resalta la importancia del sentido de pertenencia y la comunicación efectiva en el entorno educativo, lo que sugiere la necesidad de capacitar a los docentes en escucha activa y gestión del aula.

Otro factor significativo es la necesidad de trabajar mientras se estudia. El 25% de los estudiantes que trabajan para cubrir gastos escolares o alimentarios presentan un alto riesgo de desarrollar depresión. Este dato señala la urgencia de fortalecer las redes de apoyo social para los estudiantes vulnerables, ya sea mediante becas o subsidios focalizados.

Los análisis también revelaron que el acoso escolar, tanto presencial como cibernético, está fuertemente correlacionado con la depresión. Los estudiantes que han sido víctimas de bullying tienen un 40% más de probabilidad de desarrollar síntomas depresivos. Además, la presión académica excesiva y las altas expectativas familiares se identificaron como factores de riesgo considerables.

Estos hallazgos tienen implicaciones directas para la política educativa. Las escuelas que han implementado programas integrales de apoyo psicosocial han logrado reducir los casos de depresión estudiantil en un 35%. La evidencia indica que por cada dólar invertido en programas de salud mental escolar, se genera un retorno de cuatro dólares en mejora del rendimiento académico y reducción del ausentismo. Los países que han priorizado el bienestar estudiantil han visto mejoras sostenidas tanto en la salud mental como en el desempeño académico.

PISA no es simplemente un examen que se “aprueba” o “reprueba”, como suelen caracterizarlo algunas autoridades. Es una herramienta integral que proporciona datos valiosos sobre el bienestar estudiantil. Mientras el mundo participe en PISA 2025 entre marzo y mayo, Panamá estará ausente de esta radiografía educativa, perdiendo una oportunidad invaluable para comprender mejor a sus estudiantes.

La educación panameña necesita políticas públicas basadas en evidencia. Los datos de PISA demuestran que el bienestar mental de los estudiantes está intrínsecamente ligado a factores sociales y económicos. Para construir un sistema educativo efectivo, es necesario considerar tanto el rendimiento académico como la salud mental estudiantil.

Como dice el refrán, no se puede mejorar lo que no se mide. La ausencia de Panamá en PISA 2025 privará al país de datos cruciales que podrían guiar mejoras significativas en el sistema educativo, justo en un momento en que la salud mental estudiantil se perfila como un factor crítico para el éxito académico.

La educación en Panamá no puede seguir navegando sin rumbo. Es imperativo que tanto el Ejecutivo como el Legislativo usen la evidencia como base para el desarrollo de políticas públicas. Los números hablan, pero son nuestras acciones las que escriben el futuro. Tenemos en nuestras manos la llave para abrir las puertas de una educación integral, en la que la salud mental y el bienestar sean tan importantes como las matemáticas o la ciencia.

El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación y estudiante de maestría en políticas públicas y ciencia de datos en la Universidad de Georgetown.


Última Hora

  • 01:00 Reinversión nacional directa, el motor que Panamá necesita Leer más
  • 00:45 La tarea perfecta que su hijo no sabe explicar Leer más
  • 23:40 Asegurados podrán acudir este domingo a las agencias de la CSS para aclarar dudas sobre sus pensiones Leer más
  • 23:17 Panamá será sede de la V Cumbre Internacional de Liderazgo el próximo 10 de septiembre Leer más
  • 21:48 Falcao elogia al fútbol panameño y abre la puerta a aportar su experiencia Leer más
  • 21:36 ProSpec Series by Changan debuta en Panamá como la primera categoría monomarca del país Leer más
  • 19:47 César Blackman brilla con tres asistencias y José Córdoba fue titular con el Norwich Leer más
  • 19:31 El terremoto del sur de España se siente en Madrid y otras regiones sin víctimas Leer más
  • 19:19 Miambiente aprueba 304 Estudios de Impacto Ambiental durante el primer semestre de 2026 Leer más
  • 19:15 Panamá La Vieja conmemora 507 años de fundación Leer más