Esta semana mis apreciados amigos Fernando Prado y Natalia Arenzana de la empresa Reputation Lab en conjunto con Stratego y su CEO Monique de Saint Malo presentaron en la Cámara de Comercio los resultados del RepCore Nation 2024, uno de los más reconocidos estudios que mide la reputación de los países a nivel global.
Los países también tienen su propia reputación y ésta influye en diferentes esferas: por un lado, tiene un innegable efecto económico al potenciar las exportaciones, la captación de inversión y talento, los niveles de consumo o la atracción turística. Y por otro, influye en la credibilidad de las instituciones del país, el respeto a sus líderes, su rol en la comunidad global o los resultados de su diplomacia pública.
Cuando hablamos de reputación, hablamos de sentimientos que se generan a través de percepciones, juicios y valoraciones. Para entender cuál es la reputación de un país se evalúa en qué medida se respeta, se admira o se confía. A esta valoración emocional se le suman las variables racionales que tienen que ver con la economía, la política, la sociedad, la cultura, la belleza natural y el estilo de vida que establecen cómo percibimos a un país.
En el ámbito internacional Panamá tiene una reputación moderada con un perfil diferenciado de la región como entorno de negocios más que como destino turístico.
El análisis de su perfil reputacional señala como una importante área de mejora “Ética y transparencia- ausencia de corrupción”, una huella que se profundizó con la crisis de los Panamá Papers y que aún perdura.
Entre los países de Latinoamérica, Panamá ocupó la posición 8 de 20 economías. La tabla la lideran en orden de importancia Costa Rica, Puerto Rico, Perú, Brasil, Chile, Uruguay y República Dominicana, aunque todos con una reputación moderada.
En el ámbito local y con base en las percepciones que tienen los propios panameños sobre el país, queda en evidencia que el desempleo, la corrupción y el alto costo de la vida son actualmente las principales preocupaciones de los ciudadanos.
Tal como lo plantea el informe, hay unanimidad al declarar la preocupación por otros temas que amenazan el bienestar social de la sociedad panameña tales como: el endeudamiento público, la solvencia de la Caja del Seguro Social y la gestión eficiente de los recursos hídricos.
Los panameños mantienen su desconfianza hacia las instituciones, en línea con las tendencias internacionales, en vísperas de unas elecciones que mayoritariamente se consideran críticas para el futuro del país.
Este estudio puede contribuir a establecer las prioridades de cómo gestionar la marca país y tomar decisiones estratégicas adecuadas. También es una herramienta muy útil para ayudar a los países a reforzar su reputación en todo el mundo. Aconseja a las empresas que quieren saber cómo su país de origen influye en su reputación en el extranjero y a las empresas interesadas en hacer negocios en el exterior.
El autor es fundador de Semiotik Consulting. Experto en reputación corporativa, comunicación estratégica y manejo de crisis.
