LEGADO

La utopía del presidente Laurentino ‘Nito’ Cortizo

La utopía del presidente Laurentino ‘Nito’ Cortizo
La utopía del presidente Laurentino ‘Nito’ Cortizo

Los cambios prometidos al sistema de gestión administrativa estatal por el presidente de la República Laurentino Cortizo, están encaminados a terminar en el país con lo que él abiertamente ha denunciado como un “relajo”.

La sufrida experiencia de 10 años vivida desde el 2009 con los presidentes Ricardo Martinelli primero, y Juan Carlos Varela después, permitió una especie de deslizamiento hacia una sociedad aprisionada por los permanentes escándalos sociales, con millones de dólares circulando, pero con una peligrosa pérdida de credibilidad de las instituciones fundamentales, de los conceptos básicos como la justicia, la honradez, la seguridad ciudadana y la educación. Demasiados conflictos para este pequeño país, de solamente 4 millones de personas.

En todo caso, pareciera darse una clara diferencia de los gobiernos liderizados por comerciantes diseñados para ganar dinero y el actual, producto de un largo proceso de análisis y deseos de volver al poder. Desde el 1 de julio de este año, el presidente Cortizo ha establecido una especie de utopía como fuerza motivadora para su equipo de trabajo. Ardua tarea, ya que el presidente Cortizo requiere de un apoyo monolítico y alineado no solo de su circunstancial aliado, el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (Molirena), sino del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de su propio Partido Revolucionario Democrático, que se ha visto debilitado de su tradicional poder en la toma de decisiones.

Hablamos de la utopía política con la que tantos analistas describieron la lucha de nuestros líderes latinoamericanos, quienes batallaron años atrás por la independencia de la región primero. Hoy día intentan sin suerte superar la pobreza y la educación. Para eso el presidente Cortizo tendrá que mantenerse como un genuino líder, abrazando las expectativas de los grupos más desposeídos y de los poderosos grupos económicos que se encuentran estratégicamente participando en nuestra realidad nacional. Las exigencias son estrictas, ya que no solo se trata de obtener resultados exitosos, sino que deberá formar equipos que funcionen bien en un ambiente de confianza.

Y es que las expectativas son muchas ante las impactantes promesas hechas por alguien a quien le interesa dejar un legado. Un espacio en la historia moderna del país. Para todo esto se va a requerir también de un robusto presupuesto de inversiones y de funcionamiento que le permita a su equipo de gobierno superar los problemas de una forma coherente y monolítica, que convierta el “buen gobierno” en un esfuerzo inspirador al que todos podamos acceder.

El autor es periodista

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