Política energética

¿A dónde va la luz en Panamá?

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Ante los recientes intentos de cambio a la tarifa de energía, la ciudadanía panameña debe permanecer claramente informada. Los usuarios recibimos mensualmente una cuenta por el servicio de luz eléctrica, pero no siempre tenemos claro de qué manera se calcula la misma.

Existen tres actores principales en la red de energía: las empresas generadoras (independientes), las empresas distribuidoras (ENSA, Edemet, Edechi) y la empresa transmisora (Etesa). Cada una tiene un rol particular dentro de la red, y sus actividades se ven directamente reflejadas en la tarifa que pagamos.

El costo de generación se compone de contratos con un número de empresas generadoras independientes (hoy en día 40) y representan el 66% de la tarifa. Esta porción se calcula promediando el valor de la energía contratada. Estos contratos son licitados por Etesa, desde 2009 hasta la fecha.

La distribución, que también incluye las luminarias viales públicas, es el 27%. Se establece una tarifa fija cada cuatro años, que es revisada semestralmente, según las inversiones de infraestructura efectuadas por las empresas distribuidoras.

Finalmente, la transmisión representa el 7% restante. Esta parte se establece de la misma manera que las distribuidoras - una tarifa fija cada cuatro años, revisada semestralmente.

Estas inversiones se definen como el capital invertido en activos para operación. Se asigna un porcentaje (usualmente 13.7% anual - a 33 años) para cubrir el costo operativo y administrativo del activo. La tarifa que se le aplica a transmisión en Panamá es la más baja en Centroamérica, por el modo en el que se administran sus activos. Este ha sido el caso desde su privatización.

Desde 2014 se han efectuado cambios para estabilizar el costo de la energía. Primero, devolviendo la confianza al mercado generador al brindar licitaciones transparentes y de libre competencia. Gracias a esto, se contrató suficiente energía adicional (hasta 2021) para evitar racionamientos en este periodo.

Por otro lado, el costo de generación fluctúa dependiendo de los contratos vigentes. En 2014, la generación estaba contratada en 48% bajo hidroeléctricas, y un 32% térmicas (con petróleo). El 20% restante estuvo expuesto a las compras de mercado ocasional, conocidas como spot. La ley protege al consumidor, exigiendo un máximo de 5% de exposición a este mercado, el cual es altamente volátil. La evidencia está en que este brindaba un precio de 21.7 centavos por kWh, superior al precio fijado en los contratos. La tarifa real en 2014 (incluyendo lo contratado y lo ocasional) fue de 26.0 centavos/kWh, pero se incurrió en un subsidio de $376.9 millones para bajar la tarifa a 18.64 centavos/kWh.

Para 2017 la generación tenía 65% contratado a hidroeléctricas y 31% a térmicas. Solamente 4% del mercado quedó expuesto al spot, que ya había bajado a 5.6 centavos/kWh. Esto se debió a la introducción de plantas más eficientes y cambios en el precio del petróleo. El precio promedio al público fue de 16.64 centavos por Kwh, con subsidio de solamente $9 millones.

Para 2019 se vencen la mitad de los contratos térmicos que usan petróleo, y van a ser reemplazados por gas natural, o sea que solo el 15% de los contratos serán afectados con las subidas del petróleo.

Finalmente, para el segundo semestre de 2021 tendremos 80% de los contratos a precio fijo, ningún contrato con petróleo, y el 17% contratados con gas natural, el cual mantiene precios muy estables, similares a los de 2017.

Estos beneficios se lograron con dos licitaciones cuyos montos son similares a la obra del cuarto puente sobre el Canal, de mil 500 millones de dólares. En la primera de estas licitaciones se recibieron 26 ofertas, y 4 de estas entraron en un rango de 5% del precio. Se asignó dentro de los primeros 30 días, y no hubo reclamos. La misma entra en operación en septiembre de este año. Una vez en operación, la tarifa empieza a reflejar el cambio.

Ese nivel de participación solo se logra cuando los inversionistas tienen confianza en la empresa, no solo participaron, sino que las 25 empresas que no ganaron ese día aplaudieron la transparencia del acto al finalizar. Debe mantenerse el mismo nivel de transparencia y confianza para que tengamos una tarifa estable, que asegure el mejor precio al consumidor.

La tarifa va mejorando a medida que los nuevos contratos competitivos vayan reemplazando los contratos antiguos (muchos de ellos con generación en petróleo). El precio se mantendrá más estable a medida que los contratos se distancian del petróleo. En fin, es una medida de minimización de riesgo.

Para que este escenario se mantenga, depende del segundo contrato asignado de gas natural a la empresa Martano, que se construya en el año 2020. Esta tiene un precio fijo a 8.5 centavos/kWh por 15 años.

En siete años vamos a pasar de depender en un 52% del precio del petróleo a cero, menor contaminación, precios estables, sin necesidad de subsidiar la tarifa.

El autor es  ingeniero

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