La palabra Panamá significa “abundancia de peces” en idioma indígena. En 1501, cuando Rodrigo Galván de Bastidas descubrió esta zona, se encontraba con un pueblo de pescadores que así había nombrado el lugar.
Para otros historiadores, el nombre proviene de una lengua aborigen y que significa “tierra de mariposas”. Se conoce también como el país o la ciudad de abundancia de peces, mariposas y árboles.
Los tiempos, épocas y generaciones cambian y avanzan. Panamá es considerada un crisol de razas, una especie de ingredientes mezclados, personas de diferentes culturas, razas y religiones.
La inestabilidad laboral, económica, política y social de otros países hace que la inmigración en Panamá cada vez sea mayor. Crisol de razas, nombre asignado a un programa migratorio de diferentes gobiernos con el cual se facilitó el ingreso de ciudadanos extranjeros al país. Gobernantes tras gobernantes presentan medidas extremadamente flexibles para el ingreso de ciudadanos extranjeros a Panamá, muchas veces sin ningún tipo de beneficios, afectando la rentabilidad, competitividad y el costo de la mano de obra.
Resulta increíble que en la actualidad seamos los causantes de destruir nuestra propia historia, destruyendo los árboles debido a una tala indiscriminada, contaminando los mares con toda la basura que echamos en las playas y ríos, acabando así con los peces.
Pareciera que los días, semanas, meses y años pasan por pasar en un país bendecido y privilegiado por Dios y por su posición geográfica, país también conocido como de tránsito, donde su aeropuerto se ha convertido en una terminal de otro nivel y donde la gran mayoría de aviones de distintas líneas realizan escalas para viajar a otros destinos.
Tenemos un Canal interoceánico, único en el mundo, que genera enormes ingresos, ingresos que me gustaría ver, aunque fuese un pequeño porcentaje, invertidos en la eliminación de las escuelas rancho y escuelas multigrado.
Avanzan los tiempos, y un pequeño país, con 4 millones de habitantes, logra clasificar al Mundial de fútbol Rusia 2018, clasificación directa, con mucho sacrificio, entrega y dedicación de cada uno de los 23 jugadores de la selección y de sus seguidores. Nuestra cultura es tan cambiante que nosotros, como ciudadanos, les exigimos más a los jugadores y al director técnico de la selección que a los propios diputados, también llamados los padres de la patria, y al propio presidente.
¿Dónde quedó aquel país que en la época de los años 70, 80 y 90 no había gran diferencia entre la educación particular y la oficial, no así en estos momentos, en el que un alto porcentaje de los estudiantes que logran ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá proceden de colegios particulares? El Panamá de los grandes rascacielos frente a la cinta costera, donde barrios como El Marañón y Calidonia parecieran desaparecer, sin olvidarnos del popular corregimiento de San Felipe, donde hoy se distingue por el Casco, como lo describen muchos jóvenes, el Panamá de los inmensos edificios que albergan empresas multinacionales y grandes edificios ubicados en Costa del Este, zona de desarrollo inmobiliario que se encuentra ubicada en el corregimiento de Juan Díaz, cerca del límite con Parque Lefevre.
Diseñada con estándares de primer mundo, cableado completamente soterrado, urbanizaciones de acceso restringido, planta independiente para procesamiento de aguas residuales, está mayoritariamente habitada por familias de clase alta. Proyecto de 310 hectáreas, atravesado por el corredor Sur, conectando a la ciudad por un puente marino de dos kilómetros de largo, lo que la comunica en pocos minutos con el centro de la ciudad y el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
El origen de Costa del Este proviene de terrenos donde estaba ubicado el “vertedero de Panamá Viejo”, que fue transformado con un relleno, el resto de las secciones, eran manglares y selva virgen, donde se construyen las más modernas edificaciones de esta ciudad. Con la destrucción de estas zonas, los ecosistemas marinos pierden su equilibrio y disminuye la cantidad y diversidad de peces.
¿Y dónde dejamos el Panamá que en muchas partes del mundo se conocía por Roberto Mano de Piedra Durán; por tener al mejor jinete de carreras de caballos Lafit Pincay Jr.; por tener a Mariano Rivera, el mejor lanzador cerrador de las Grandes Ligas?
Sin embargo, en otros rincones del mundo también nos conocieron por los Panamá Papers. Tal vez me equivoque, pero percibo con mucha tristeza un Panamá de varios niveles, con un crecimiento desproporcionado de sus riquezas y con poca preocupación por la formación académica y superación de sus habitantes más necesitados.
El autor es ciudadano

