“Ver para creer” es una frase popular que significa que se necesita una prueba visual para aceptar que algo es verdad o existe. Tiene un origen bíblico, en las dudas del apóstol Tomás sobre la resurrección de Jesús, aunque la visión cristiana, a menudo, la contrapone con creer para ver.
En Panamá, la ciudadanía está… como Santo Tomás. ¡No creemos porque no vemos!
Un porcentaje de la población, hace casi dos años, invirtió la frase: creyó para ver. Creyó que todo cambiaría para mejor; creyó que habría mucho chen chen para el pueblo; creyó que se acabaría la impunidad y la corrupción; creyó que no habría nepotismo; creyó que el gobierno sería transparente y con rendición de cuentas… ¡craso error!
El presidente anuncia una nueva ordenanza en su conferencia semanal: la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD) será la encargada de recoger toda la basura en el distrito de San Miguelito. ¡Cristo del perpetuo socorro! ¡Si no han podido recoger bien la del distrito de Panamá!
Por múltiples razones. No tienen el equipo suficiente y el existente no está en buenas condiciones; el personal es poco y trabaja con las uñas; no cuentan con herramientas ni con el equipo de seguridad adecuado para su protección.
Entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿Qué planificación existe? ¿Rutinaria, periódica, diaria? ¿O será que subcontratarán a otras empresas?
De ser así, ¿cuál es la experticia? ¿Cómo será su contratación? ¿Directa? ¿Cuáles son los nombres de estas empresas?
¡Cuánto secretismo e improvisación!
En San Miguelito hay que recoger la basura, de eso no hay duda. Es un tema urgente de salud pública. La pregunta del millón es: ¿por qué este gobierno tardó casi dos años en darse cuenta de esta necesidad? ¿Por qué no se le prestó el apoyo adecuado e inmediato a la autoridad encargada de esta faena? ¿Será porque no es integrante del partido político reinante?
Todo parece indicar que esta acción fue planeada con mucha argucia.
Los golpes enseñan, alcaldesa. ¡Aprenda! El pueblo de San Miguelito la eligió porque creyó sin ver.
Basta de tantos aspavientos, demostrando talentos como batutera en desfiles patrios o de moda, donde la preocupación parece ser demostrar que se puede ver mejor perdiendo unos kilitos, asistida por una buena nutricionista.
¡Basta de interactuar tanto en redes sociales mostrando obras insignificantes solo para convertirse en la influencer más cotizada!
Gestione mejor su inteligencia emocional. No se pelee con tuti il mundi. No sea puente roto. No imite a altas autoridades de gobierno que se presentan groseras y rofeonas. Eso la desacredita por completo.
Es hora de sumar, no de restar. Usted necesita el apoyo de los representantes de su distrito. Coordine y programe con ellos obras reales que beneficien a la población de San Miguelito, ejecútelas y trate de culminarlas.
Hay tanto por realizar, pero sola no lo logrará. Usted quiso ser política, entonces aplique correctamente la política.
Hay proyectos hermosos que, con esfuerzo, podría lograr. Por ejemplo:
¿Tiene problemas con la basura?Planee y ejecute, junto a los representantes, capacitaciones por barriadas sobre cómo manejarla, clasificarla y depositarla adecuadamente. En muchos países se instalan en las viviendas sistemas trituradores de residuos orgánicos, conocidos como garbage disposal o food waste disposer, que reducen la basura más insalubre y maloliente.
Las grandes ciudades cuentan con torres miradores turísticas, con tiendas de souvenirs. Busque un área adecuada e involucre a estudiantes de último año de Arquitectura mediante convenios interinstitucionales para el diseño del proyecto. Integre también a los emprendedores del distrito y ayude a que la economía informal se transforme en formal.
Demuéstreles a esas autoridades irrespetuosas que usted es una mujer joven con estatura de gigante, no como ellos, personajes diminutos provenientes del país de Lilliput.
El futuro político del país está en gente joven como usted, que se atrevió a lanzarse al ruedo político y enfrentarse a los yetis políticos criollos de siempre.
¡No nos decepcionen!
Por estas razones, es de suma importancia volver a confiar, y no caer nuevamente en el simple y doloroso ver para creer.
La autora es arquitecta.


