Las declaraciones de un funcionario del Idaan, referentes a la necesidad de legislar sobre el uso irracional o alto consumo del agua potable por parte de los usuarios de este servicio, provocaron diversas opiniones en los medios de comunicación y en las redes sociales.
Me llamó la atención que algunos que se identificaron como conocedores del tema expresaran frases como: “En Panamá se consume tres veces el agua potable del promedio de consumo de la región”. Lógicamente que luego de escuchar esta afirmación son obligantes preguntas como: ¿yo consumiré tanta agua?, ¿cómo calcularon esta cifra?, ¿será cierto lo que indican?
Pues, les comento que en principio ha existido una confusión de los términos correctos, con respecto a lo que es nuestro verdadero consumo per cápita de agua. Para que el lector tenga una idea de cuánta agua potable se consume en nuestros hogares les presento la siguiente guía: Ducha: unos 60 litros por 15 minutos; lavamanos: 4 litros por 1 minuto; inodoro: 15 litros; lavadora: de 50 a 200 litros; lavar platos: 15 a 30 litros; y limpiar y cocinar en casa: 15 litros. Si estas actividades del hogar se hacen una sola vez al día, estaríamos utilizando 159 litros/persona/día, pero muchas de ellas las hacemos de 2 a 3 veces en el día, y aún no sumamos el uso del agua cuando lavamos el automóvil, regamos los jardines y-lo que es peor- lavamos las terrazas y otros usos.
Ahora, veamos qué pasa en la región de Latinoamérica y en Panamá y por qué nos comparan. Empecemos explicando que en la región de Latinoamérica las empresas prestadoras del servicio de agua potable han declarado su consumo per cápita y en principio existen estadísticas que indican un promedio de 300 litros/persona/día, incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que un consumo de 135 litros/persona/día es razonable para los países de la región, considerando solamente labores domésticas. En Panamá, la relación que resulta de dividir la cantidad de agua producida por el Idaan, entre la cantidad de usuarios del servicio arroja cifras por el orden de entre 700 y 900 litros/persona/día en estadísticas reales de la institución, lo que es denominado “producción diaria de agua potable por habitante servido”. Es decir, de 2.5 a 3 veces más que el denominado consumo per cápita promedio de la región de 300 litros/persona/día. Es allí cuando el término es mal utilizado por diversas personas; y lo que es peor, dado a los medios de comunicación como una frase o concepto que no es técnicamente correcto, debido a que este valor no es nuestro consumo per cápita o consumo por persona.
Hay que tomar en cuenta que la “producción diaria de agua potable por habitante servido” no debe utilizarse como un indicador para expresar qué tan alto o normal es el consumo de una persona, dado que esta cifra involucra volúmenes de aguas no contabilizados o pérdidas que guardan relación con el comportamiento del consumo intradomiciliario, lo que no es provocado solamente por el uso irracional del agua.
En Panamá, lo que más que se acercaría a estimar el consumo per cápita es el valor denominado por el Idaan como “volumen de agua facturada por día por habitante servido”. Según datos estadísticos del Idaan, esta cifra está por el orden de 400 litros/persona/día, lo cual es más razonable con respecto al consumo per cápita de la región, guardando una relación de 1.3 veces más.
Sin embargo, si tenemos en cuenta que el volumen de agua facturada por día por habitante servido contiene volúmenes medidos, volúmenes promediados y tarifas de áreas marginales por el Idaan, un valor más exacto o real de nuestro consumo per cápita se podría obtener del volumen facturado medido por habitante servido con medidor por parte del Idaan.
Aclarado este punto, paso a explicar cuál es la relación entre estos dos volúmenes de agua. La diferencia que resulta de restar la producción diaria de agua potable por habitante servido del volumen de agua facturada por día por habitante servido, es denominada agua no contabilizada (ANC), que usualmente se expresa como un porcentaje (%) de la producción de agua potable y que también es llamado porcentaje de pérdidas. En Panamá su valor histórico oscila entre 41% y 47% en los últimos años. En realidad, se debe usar el término porcentaje de agua no contabilizado (porcentaje ANC) y no porcentaje de pérdidas, dado que este volumen de agua no toda se pierde o desperdicia, ya que una parte es consumida por los usuarios, pero no es medida por el Idaan, por una baja cobertura de medidores. Este volumen en ocasiones es dado por un alto consumo intradomiciliario e inclusive uso clandestino, y es una pérdida financiera para la institución, pero no representa necesariamente una pérdida económica desde que los usuarios se benefician del uso del agua. La otra parte del volumen de ANC sí representa una pérdida física de agua, como las fugas superficiales y subterráneas, reboses de tanques y lavado de filtros. Esta agua que se pierde en las redes a diario, ningún usuario se la pagará al Idaan, y nunca la recuperará por tarifa.
Todos los usuarios debemos ser consientes de que el consumo irracional del agua, ya sea medido o no por el Idaan, se convierte eventualmente en un desperdicio intradomiciliario, lo cual contribuye a incrementar el consumo y por ende la producción de agua, por lo tanto, agravan el nivel de agua no contabilizada físicamente o que se pierde en las tuberías rotas, por el comportamiento o funcionamiento de un sistema hidráulico o sistemas de acueductos. Lógicamente, el Idaan debe adelantar programas de optimización de los sistemas y campañas de sensibilización y educación del uso racional del agua, buscando reducir el porcentaje ANC y por ende el consumo per cápita.
El autor es consultor sanitario y ambiental