“Panamá tiene los medicamentos más caros del mundo por el abuso de los distribuidores”. “Tienen secuestrado al país”. “No entregan para vender más caro en las farmacias privadas”. “Mafias de los medicamentos”. “Avivatos del patio”. “Desabastecimiento planificado de proveedores”. Estos son apenas algunos de los “atributos” virulentos-todos falsos- con los cuales creyentes en teorías de conspiración califican a los distribuidores de medicamentos. Solo demuestran gran desconocimiento e incapacidad de oír o aprender.
Desconocen que los fabricantes establecen el primer eslabón de precios al mercado privado.
Desconocen que cada fabricante tiene múltiples distribuidores. La competencia es intensa. Confunden precio a farmacias privadas versus precio de licitación a la Caja de Seguro Social (CSS) y/o Ministerio de Salud (Minsa).
Desconocen que cada fabricante tiene su equipo de promoción a médicos, los cuales son los más costosos de la región.
Desconocen que la normativa es vital; evita tragedias, pero al ser excesiva, entorpece.
Desconocen varios estudios, incluyendo uno de Acodeco, en que Panamá resulta ser el tercer país más barato de Centroamérica y República Dominicana.
Desconocen que, en España, la Seguridad Social subsidia los precios a nivel privado, lo que explica la enorme diferencia de precios con Panamá, aunque a nivel público no tienen medicamentos “gratis”. Solo los jubilados.
Desconocen que las farmacias subrogadas existieron y fracasaron.
Desconocen los varios blindajes gremiales, las interpretaciones de Contraloría, las demoras del sistema judicial.
Desconocen que los dineros para análisis alimentan el presupuesto de la Universidad de Panamá.
Desconocen que la CSS no dispone de sistema informático que determine consumos e inventarios.
Desconocen que en las licitaciones de precio único las compras son al fabricante.
Desconocen las vigencias expiradas. Etcétera, etcétera.
Recientemente, el ministro de Salud explicaba que el comercio de medicamentos se compone de tres actores: fabricantes, distribuidores y farmacias, y les solicitaba que rebajaran sus precios. Desafortunadamente, no se trata de atender o no una solicitud de la autoridad de Salud para bajar los precios. Eso solo se logrará en forma permanente cuando el mercado farmacéutico ofrezca más productos innovadores y genéricos intercambiables (igual calidad, seguridad y eficacia que los innovadores). Los ahorros vendrán por los genéricos, pero habrá que atraer a esos fabricantes de innovadores y genéricos intercambiables.
También será imprescindible solucionar los desabastecimientos a nivel público. Tener acceso permanente al producto “gratis” de la CSS o del Minsa debe ser la norma, no la excepción. Las causas del desabastecimiento se originan principalmente en deficiencias legales, administrativas e informáticas de los otros actores importantes de esa cadena de comercialización: CSS, Minsa, Instituto Especializado de Análisis (IEA) y la Contraloría. Sería interminable describirlas aquí. Ejemplo: la CSS no tiene información de consumo e inventarios. ¿Por qué? En múltiples oportunidades, Aredis ofreció participar en mesas de trabajo para resolver el problema. No se concretó, sin embargo, acaban de publicar el Decreto 40, que aumenta las tasas existentes de los servicios que ofrece el Minsa entre 100% y 1,333%, y adiciona nuevas. El IEA aumentó recientemente 20% el costo del análisis.
Si Panamá ya era el país con los costos regulatorios más elevados de la región, ahora, con estos aumentos, menos fabricantes de innovadores y genéricos optarán por registrar sus productos aquí, haciendo aún más remota la posibilidad de conseguir ahorros significativos en el mercado privado: 50%, 100%, 300% y más. ¡Y eso sí es real! Ojalá los candidatos a presidente acepten escucharnos antes de prometer medidas populistas.
El autor es presidente de la Asociación de Representantes y Distribuidores de Productos Farmacéuticos de Panamá (Aredis) y miembro de Fundación Libertad.