En los primeros años de vida republicana se escogió el 21 de enero para celebrar la fundación de la ciudad de Panamá. Para la época, se empleaba el término fundación para referirse a las dos ciudades, Panamá la Vieja y la ubicada en Ancón, esta última conocida para el periodo como la moderna ciudad. En la actualidad, se utiliza el concepto fundación para indicar el acto ocurrido en Ciudad de Panamá la Vieja el 15 de agosto de 1519 y traslado para la ubicada en Ancón, a partir del 21 de enero de 1673.
Los puntos de vista sobre qué personajes tuvieron el mérito de fundar la ciudad en Ancón, hoy Conjunto Monumental del Casco Antiguo, fue objeto de controversias en la prensa periodística. Rufino Urriola escribió en el periódico La Luciérnaga en 1906 que “habiendo muerto en 1673 Fernández de Córdoba apenas tuvo tiempo para ciertas operaciones preparatorias como la de designar… el lugar á que debía hacerse el formal establecimiento de la nueva ciudad, la bendición del sitio y la solemne colocación de cruces en los puntos en que debían radicarse los cementerios”, pero que “estas operaciones no eran fundar una ciudad ni trasladar la arruinada á mejor paraje”. Esta postura fue ripostada por un columnista de La Estrella de Panamá. Él sostenía que el verdadero fundador había sido Fernández de Córdoba. Manifestaba que se considera como “la efeméride de la fundación de una ciudad el día en que se celebra con una ceremonia militar, civil ó religiosa, la elección del sitio, ó cuando se coloca la piedra angular del primer edificio (…) dando cumplimiento a un decreto real con la asistencia y el asentimiento de lo más notable que existía en Panamá la Vieja (…) acto acordado previamente en reunión de las altas autoridades, verificada en la Vieja ciudad el 14 de octubre de 1672, en la cual (...) exhibió Fernández de Córdoba como fundador el plano de la población (…) decretándose, que todos los vecinos y habitadores de esta ciudad (…) acudan a su Señoría para que les señale libre de censo y tributo los que han de fabricar sus casas, edificios y oficinas. Así, el día de la ceremonia estaban trazadas las calles, y el espacio donde iba a fundarse la ciudad, lleno de maderas y materiales(...)”.
Para honrar el sitio de Panamá la Vieja, como referencia de la identidad nacional, Federico Escobar -escritor y quien ocupó puestos públicos para la época- propuso en 1912 construir un panteón nacional para “bendecir a los que nos hicieron independientes de España en 1821, y para conmemorar a los que nos la entregaron segregada de Colombia en 1903”. Decía “Allí deben entrar Tomás Herrera (…) Manuel José Hurtado, Mateo Iturralde, Juan Mendoza, Rufino de Urriola, Pedro Sosa, Tomás Casis, Justo Arosemena y Buenaventura Correoso”. Hacía un llamado a recoger los restos de Amelia Denis que están en Nicaragua, los del Gil Colunge en Bogotá.
La autora es profesora en la Universidad de Panamá
