¡Vienen los carnavales! Fiestas que se originan en Sumeria y Egipto, este último dedicadas a Apis, dios solar de la fertilidad; sin embargo, para los sumerios eran fiestas para sacar los malos espíritus de las cosechas; sus tradiciones datan de más de 5,000 años de antigüedad.
En Roma, al finalizar las cosechas iniciaban las saturnales (orgías). Se celebraba al dios Baco, de donde proviene la palabra bacanal, ya que este dios griego, adoptado por los romanos, simbolizaba el libertador de todo lo moral. Sus fiestas se caracterizaban por abundante consumo de comida y vino y sexo desenfrenado. En el año 325 D.C., el emperador Constantino introdujo en el calendario católico la Semana Santa, 40 días después del carnaval, permitiendo dar rienda suelta antes de los días de arrepentimiento. En Panamá, “se oficializó en 1910, mediante decreto, expedido en por el entonces alcalde, José Agustín Arango” (www.mingob.gob.pa/antecedentes-historicos-del-carnaval-panameno 2017).
Los carnavales son fiestas casi sacras para los panameños en general. Muchas personas toman este tiempo para disfrutar de ríos, playas, lugares turísticos y hasta para visitar familiares. También es el tiempo de festín para los amigos de lo ajeno: aprovechan la libertad para hacer libertinaje y despojar a los participantes del carnaval de sus bienes. Compartiré algunas cosas que debe y no debe hacer; de esa forma se blinda a la defensiva.
Trate de no llevar con usted artículos de valor. Cuando estacione su automóvil, no deje carteras, laptop, cangureras y otros artículos bajo los asientos; los ladrones ya conocen esas estrategias y van tras ellos. Si va a llevar su celular o dinero en estuches plásticos que cuelguen de su cuello, debe evitar estar en tumultos, porque son expertos en rozarle para cortar el estuche y (voilà) “listo”, le robaron. Tampoco lleve teléfonos celulares en la mano ni en el bolsillo trasero. Ubíquese en grupos con personas conocidas.
Durante los cuatro días de carnaval, para aquellos que tienen comercios, tomen precauciones; muchos delincuentes se quedan alquilados en cuartos hasta por un mes para examinar el terreno y realizar asaltos y robos a mano armada, entre otros delitos. No está de más que mantenga como números abreviados de urgencia el de algún familiar o amigo confiable, así como el de la Policía Nacional.
No se confíe de amantes de ocasión, sea cual sea su preferencia sexual. Son tiempos donde personas inescrupulosas, ya sea con sida u otras enfermedades, salen a contagiar por deporte; otros drogan a sus víctimas y las despojan. Jovencitas menores de edad, que no tiene el debido control en casa, estarán por las calles, toldos y centros nocturnos; algunas no aparentan su minoría de edad y luego usted estará procesado por un delito que puede tener una pena de 10 a 15 años de prisión, sin derecho a acuerdo de pena, si es menor de 14 años de edad, aunque exista consentimiento de la menor de edad, y de dos a cuatro años de prisión si es mayor de 14 años, en su modalidad simple; si el delito es agravado, podrá ser de seis años de prisión.
Recuerde, blíndese para estos días. El primer anillo de seguridad es usted, no podemos pretender que exista un policía para cuidar a cada ciudadano, pero usted puede ayudar. Si presencia algún delito, denúncielo. Hoy es él o ella; mañana puede ser usted y necesitará que alguien le ayude.
La autora es abogada y docente universitaria.
