El Código Electoral vigente en Panamá, conjunto de triquiñuelas legales y aritméticas, es un instrumento de las fuerzas del poder político y sus aliados del poder económico para perpetuar la corrupción, el saqueo de los fondos públicos, el incumplimiento del Estado a sus deberes de atención a las necesidades de la población y la entrega impune de la administración del país a las fuerzas del delito.
¿Pueden los panameños decentes, que son la mayoría de nuestro país, someterse inexorablemente a este designio criminal? De ninguna manera. ¿Pueden ahogar este designio criminal de manera decidida y definitiva? Sin duda alguna, si luchan para ello.
La forma de hacerlo adecuadamente es la selección cuidadosa de los candidatos y la emisión de su voto para presidente y vicepresidente de la República, diputados, alcaldes, representantes de corregimiento y otros funcionarios de elección popular.
Con ese propósito, exponemos a continuación una propuesta electoral para los panameños decentes, como alternativa de acción política y cívica pacífica, constructiva, eficaz y democrática:
1. Vote por un solo candidato, no por “planchas” de candidatos, que resulte de una selección honesta y correcta en su respectiva organización, que compruebe u ofrezca ejecutorias efectivas y honestas de servicio público o privado en el ámbito local, provincial y nacional, incluso presentando récord policivo, y que además se comprometa a:
a. Acatar las normas legales, reglamentarias y éticas propias del diputado o funcionario de elección popular, rendir cuentas en todos los ámbitos y cumplir normas éticas en su vida política y personal una vez elegido.
b. Presentar su programa de trabajo como diputado u otro cargo, indicando proyectos, fundamentos y recursos correspondientes, así como la independencia de este programa frente a eventuales conflictos con el partido político al que pertenezca.
c. Dar a conocer cómo, ya elegido diputado u otro cargo, participará en el estudio y solución de problemas de ámbito local, regional y nacional, como los relacionados con la salud, educación, seguridad, impuestos, normas laborales, agua, seguridad social, producción agropecuaria, precio de los alimentos y otros problemas sustanciales de la población panameña.
d. Expresar sus puntos de vista sobre la acción de la Asamblea, el Órgano Judicial, el Ministerio Público y la Contraloría General para supervisar y controlar las acciones de ministerios, organismos públicos y otras entidades del sector público.
2. No vote por candidatos que sean o hayan sido diputados, alcaldes, concejales, representantes de corregimiento o funcionarios de cualquier tipo, ni por quienes sean dueños, empleados o accionistas de empresas privadas, o aspiren a estos cargos, y tengan acusaciones fundamentadas o condenas por actos irregulares, deshonestos o incompetentes.
3. No vote por candidatos pertenecientes o postulados por alguno de los partidos en el Gobierno desde 1989, salvo que, a título individual, alguno de sus miembros tenga las condiciones, ejecutorias o méritos para ser elegido. No vote específicamente por candidatos de los partidos PRD, Panameñista, Popular, Alianza, Centro Democrático, Solidaridad y RM. Observe con mucha atención el desempeño de los representantes de Vamos y Otro Camino.
4. No vote por candidatos pseudoindependientes que compartan abierta o solapadamente los dictados o intereses de los partidos antes mencionados.
5. Vote en blanco si ninguno de los candidatos reúne, según corresponda, las condiciones enumeradas en los puntos anteriores.
6. Subsidios, fueros y privilegios: eliminarlos totalmente. La propaganda electoral debe ser asumida por los medios de información, lo mismo que la pseudocapacitación electoral, a costo de los partidos o grupos políticos.
El autor es consultor en asuntos económicos y bancarios.


