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DEMOCRACIA

Mucho más que un voto

“Setenta y siete por ciento (77%) es el promedio de participación electoral en Panamá, cifra nada desdeñable en comparación con el 51% del padrón electoral que votó en los recientes comicios en Chile”, enfatizó Danilo Olivares, de Educación 2020 en su presentación, “Un Ciudadano: más que un voto”, en el Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana.

El Latinobarómetro nos previene que el respaldo a la democracia en Panamá disminuye, al reducirse en 15 puntos porcentuales – De 61%, 2010 a 46%, 2017-. Es alarmante esta tendencia en el actual contexto latinoamericano. ¿Qué dice esto de nuestra sociedad y de nuestras instituciones? ¿Cómo revertir este proceso? ¿Qué rol juega nuestro sistema educativo?

Gran parte de nuestra población piensa que su deber ciudada no culmina al votar cada 5 años. Esta conceptualización limitada del ciudadano afecta su visión del papel que debe desempeñar en la política y en la democracia. Esta reduccionista concepción de la democracia lo rebaja a mero elector periódico, que se desentiende de sus obligaciones y responsabilidades cívicas y políticas. La democracia demanda ciudadanos participativos, críticos y fiscalizadores de la actuación de sus gobernantes que a su vez, estén en capacidad de proponer y liderar iniciativas de impacto en las políticas públicas.

Un ciudadano requiere formación y educación en el plano escolar. Las competencias ciudadanas pueden ser enseñadas y aprendidas. El sistema educativo panameño tiene el deber de educar en lo profesional y ciudadano.

Las escuelas y universidades no pueden ser fábricas de profesionales autómatas, quizás eficientes en su disciplina, pero que adolecen de conciencia social y de sentido crítico de su realidad. Las humanidades y las ciencias sociales son valiosos espacios de reflexión, y de libre pensamiento, en toda sociedad democrática.

La democracia representativa no constituye una patente de corso para quienes elegimos. Es clave la constante fiscalización, participación y acompañamiento propositivo de los representados en espacios como ONGs, think tanks, sindicatos y gremios profesionales.

La falta de una educación enfocada en la formación y construcción de ciudadanía incide directamente en cómo percibimos la necesidad de vivir en democracia. Con ciudadanos informados e involucrados en los asuntos de la cosa pública, estaríamos más cerca de construir un sistema democrático verdaderamente incluyente, participativo y plural.

El fortalecimiento de nuestras instituciones democráticas, la participación ciudadana activa y una educación que robustezca la dimensión social y política de la persona, son factores críticos para contener con éxito la creciente tendencia de pérdida de confianza en nuestra democracia. Si pierde la democracia, perdemos todos.

El autor es voluntario de Jóvenes Unidos por la Educación.


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