Hoy pondremos bajo análisis los mitos y creencias del panameño sobre su seguridad, protección y la defensa de los intereses de su nación. Sobre la base de que el Estado panameño somos todos y que la seguridad es un asunto de Estado, entonces la seguridad en Panamá es asunto de todos los panameños.
El mito de la seguridad total
Debemos salir del mito sobre el control total de la seguridad. La seguridad total no existe ni hay Estado que la alcance, por lo que no debe evaluarse como un todo o nada. La seguridad es una necesidad de cualquier país creada por la posibilidad de amenazas o peligros. Un país libre de amenazas no existe, siempre habrá un peligro que hará vulnerable tanto a su población como a sus intereses nacionales.
Describiendo nuestro escenario
En atención a esta realidad existencial de las amenazas, Panamá no escapa a esa verdad, principalmente por la dinámica de la delincuencia organizada que opera aquí y sus conexiones, como el narcotráfico, que busca aumentar la adicción de la población para incrementar el consumo de drogas y, en consecuencia, la oferta por parte de los carteles. Igualmente, el tráfico de migrantes induce a la participación de las poblaciones fronterizas en este delito y deteriora el medio ambiente a través de una masiva contaminación por los desechos que miles de migrantes han dejado durante años de tránsito por el Darién. De igual forma, la minería ilegal, con el dragado de nuestros ríos con cianuro, representa un problema generado por grupos delincuenciales que lucran con el oro, patrimonio de todos los panameños.
Conscientes de nuestro escenario de seguridad, mencionaremos algunas de las creencias de los panameños sobre su participación y grado de responsabilidad en la construcción de la seguridad:
La seguridad es responsabilidad solo del gobierno, no mía.
La seguridad se limita a que no me roben ni me pase nada a mí ni a mi familia; después de eso, todo está bien.
La explosión criminal que ocurre en México, Colombia, Ecuador y Venezuela no creo que pase en Panamá.
La culpa de toda la inseguridad la tiene el gobierno.
Estas percepciones son comunes en la población, pero nada más lejos de la realidad. Una de las cosas importantes que la población panameña debe comprender es que la seguridad no se materializa sola, ni el gobierno tiene el poder mágico de crearla con solo decir “hágase la seguridad”. La seguridad es un resultado, producto o consecuencia de la suma de esfuerzos compartidos de una triada o tres actores principales:
La tríada de la seguridad
El gobierno (Minseg): responsable de la dirección política y estratégica de la seguridad. Es la parte racional, que observa la naturaleza de las amenazas, designa los objetivos a alcanzar, decide qué hacer y por qué, y asigna los recursos.
Las instituciones de seguridad (PNP, Senafront, Senan y Migración): encargadas del esfuerzo técnico y profesional en la parte operativa. Con compromiso y deber patriótico, desarrollan el cómo, mediante la convivencia ciudadana y el uso racional y legal de la fuerza en defensa de los intereses nacionales.
La población panameña: aporta amor a la patria y compromiso con sus deberes, así como pasión por la paz y estabilidad, contribuyendo activamente a un Panamá más seguro.
Así como se construye un ambiente seguro con la participación y responsabilidad compartida de los tres actores de forma integral, la irresponsabilidad de uno de ellos fomenta un entorno inseguro, con ausencia de paz y estabilidad.
Reflexiones
La población tiene un grado de responsabilidad en la seguridad de Panamá.
Si no tomamos las medidas necesarias, nos veremos reflejados en el mismo espejo de otros países violentos.
La responsabilidad de la seguridad e inseguridad no es solo del gobierno; es de todos.
Sin seguridad, no puede haber desarrollo.
El autor es abogado y magíster en seguridad y defensa. Fue subdirector del Senafront.