La ausencia de vigilancia policial y de luminarias en las calles han convertido a Las Garzas, corregimiento de Pacora, en un lugar inseguro y lleno de violencia, dijeron ayer moradores de esta comunidad.
Según ellos, si las calles estuvieran iluminadas y la presencia policial fuera efectiva, Isabel Escamilla y su hija Perla Cristel Alfora Escamilla estuvieran vivas.
Las dos fueron asesinadas la noche del sábado en un paraje oscuro, solitario y lleno de herbazales y en circunstancias que todavía no han sido aclaradas.
Isabel y Perla fueron sorprendidas cuando regresaban a su casa. "Los vecinos escucharon sus gritos, pero "nadie se atrevió a salir porque estaba todo oscuro", dijo Macario Carpintero Mendoza, pastor de una iglesia evangélica.
Para los moradores de Las Garzas la muerte de las dos mujeres es producto de la pobreza y delincuencia que vive una comunidad "conformada por 15 mil personas, de las cuales el 80% vive en pobreza o pobreza extrema", explicó el representante de Pacora, Hugo Henríquez.
Una comunidad en donde sus habitantes sufren agresiones y robos a toda hora del día, por eso las personas tienen miedo de salir después de las 6:00 de la tarde.
Es un área donde las riberas del río sirven de refugio para consumir droga, porque solo hay dos policías para vigilar la comunidad, quienes ayer no estaban en la subestación policial ni en sus alrededores. Nadie supo decir dónde estaban.
Henríquez explicó que Pacora tiene muchas necesidades y problemas sociales, pero las autoridades consideran que como está alejada de la capital también esta aislada y protegida de flagelos sociales como droga y delincuencia.
La realidad es totalmente opuesta, y sus habitantes deben sobrevivir en medio de la criminalidad.

