Un viejo problema sanitario es la contaminación del agua, el cual martiriza a la humanidad desde los tiempos inmemoriales.
Un ejemplo eran las ciudades medievales, como las pinta el Decameron, cuya pestilencia era percibida a gran distancia y, además, era la causante de infecciones y otras crisis de salud.
Azuero no escapa a esta condición. Y es que en diversos puntos de esta región, el derrame de aguas negras es una amenaza rampante. Además, el crecimiento demográfico de los principales centros poblados de la zona conlleva un aumento de la producción de aguas residuales. En 2008, la ciudad de Chitré, por ejemplo, la habitaban 48 mil 647 personas, 6 mil 185 más que durante el año 2000.
El estudio de impacto ambiental (EIA), realizado por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) para la futura construcción de una planta de tratamiento de aguas negras para Chitré y La Villa de Los Santos, revela que debido a la topografía del sector, la mayoría de las aguas servidas, con escaso o nulo tratamiento, fluye al río La Villa y, por ende, al mar.
No hay controles
En Chitré y pueblos vecinos no existen controles adecuados para el tratamiento y disposición de las aguas servidas. Su sistema de alcantarillado, que data de hace más de 40 años, ya colapsó y su contenido se derrama por los predios contiguos a la tina colectora.
Otra gran cantidad de aguas negras que se origina en la ciudad se canaliza por conductos, a cielo abierto, que atraviesan la urbe, despidiendo pestilentes olores.
Así, grandes cuerpos de aguas negras afectan las barriadas Los Milagros y Santa Rita; los colegios Padre Segundo Cano y Monagrillo; y el Centro Regional Universitario, incluso, La Villa de Los Santos.
La provincia de Los Santos no se salva de este problema. Sus principales ríos, el Oria, Guararé y Estivaná, son depositarios de grandes volúmenes de aguas negras que los hacen inutilizables.
Contaminantes
Hace más de ocho años se prohibió la utilización de las aguas del río Guararé para uso agrícola, mucho menos para ganadería, por su alto grado de contaminación. El mítico balneario de la leyenda “El Salto del Pilón”, fue cerrado y la parte baja del río La Villa no es apta para su uso y menos para balneario.
Las principales fuentes de aguas contaminantes provienen de fregadores, lavanderías, inodoros y baños; industrias, cría de cerdos, agricultura y ganadería.
Estos aportan colonias de bacterias coliformes, aceites, grasas e hidrocarburos, entre otros, que afectan la salud de los consumidores.
