Su misión: representar al Ejecutivo en Kuna Yala. Es decir, cumplir y hacer que se cumpla la Constitución, las leyes, decretos y resoluciones. Pero el hombre encargado de este trabajo está bajo la lupa de la propia justicia. Se le acusa de narcotráfico, contrabando, falsificación de firma, y cobro ilegal de becas y salarios.
Por ser diputado –condición que pierde el 1 de julio– sus casos son investigados por la Corte Suprema.
Rogelio Alba Filós, quien se ha desempeñado como diputado de la comarca indígena de Kuna Yala desde 1994, es hoy miembro de Cambio Democrático, partido que lidera el presidente electo, Ricardo Martinelli. Las tres veces que fue diputado, fue elegido por la papeleta del Partido Liberal, colectivo que intentó revocarle el mandato como diputado en 2005, cuando se le acusó de contrabandear licor y cigarrillos.
Alba niega los cargos y dice que las críticas por su designación son de carácter político. Ya está acostumbrado a ser noticia. Al hombre, de 51 años, quien fuera corresponsal de este diario en el empobrecido y paradisíaco archipiélago caribeño de Kuna Yala, no le incomoda su protagonismo negativo. “No me importa que los medios me critiquen. Mi lema es compartir con mi gente”, dijo en una entrevista con La Prensa en 2006.
Ya para esas fechas Alba era el diputado escándalo. Un grupo de indígenas lo acusó en enero de ese año de quedarse con el subsidio escolar. Además, la Dirección de Fiscalización Aduanera lo sorprendió en mayo de 2005 cuando intentaba embarcar en un avión, cuatro bultos de cigarrillos y varias cajas de licor sin haber pagado los impuestos correspondientes. Alba dice que cuando la policía lo detuvo estaba en el trámite de pagar los impuestos.
En general, dijo, las denuncias tenían un trasfondo político y revelaban el desconocimiento de cómo funcionan las cosas en Kuna Yala. Pero la gente sigue sin entender. Figuras como Angélica Maytín J., de Transparencia Internacional, no comprenden cómo Martinelli lo nombró gobernador. Es más, Maytín piensa que esto se debe reconsiderar.
Entre los kunas, el nombramiento tampoco es bien visto. Adrián Henríquez, de la Asociación de Estudiantes Kunas Universitarios, convocó a una conferencia de prensa ayer para rechazar la designación.
Alba fue respaldado por 2 mil 161 kunas en su intención de reelegirse como diputado en las elecciones del pasado 3 de mayo. Su rival, Absalón Herrera, obtuvo 3 mil 890 votos, desplazándolo del poder. Kuna Yala fue uno de los pocos sectores del país donde Balbina Herrera le ganó a Martinelli (7 mil 803 votos contra 7 mil 594).
El presidente del Consejo Nacional por la Cultura de Ética, Francisco Beens, también se manifestó: “Este hecho no hace ningún bien a la imagen de la nueva administración”.
La portavoz del gobierno entrante, Judy Meana, dijo que entiende que Alba cumple con todos los requisitos para ser gobernador, y que si en algún momento es condenado, el gobierno procederá como corresponda.




