Catástrofes naturales, brotes de enfermedades y plagas, fueron responsables de las primeras crisis alimentarias registradas por la historia, ocurridas entre los años 1279 y 1213, antes de Cristo.
Narra la Biblia en el libro de Éxodo capítulo 5 al 11, que Dios envió a los egipcios 10 plagas para dejar salir a los hebreos rumbo a la tierra prometida. Miles de años después, la historia de las plagas se repitió, pero esta vez en Níger, con una infestación de langostas en 2004, y en 2005 se registró una sequía que causó una gran hambruna en ese país.
En la Edad Media, un brote de cólera fue la razón de innumerables muertes, lo que diezmó poblaciones enteras. Y en tiempos modernos, enfermedades de animales de granja destinados al consumo humano también han puesto en riesgo la alimentación y la salud de millones de personas. Es el caso de la gripe aviar (virus H5N1) que infectó por primera vez a seres humanos en 1997, en la Región Administrativa Especial de Hong Kong (China) y su reaparición en 2003 y 2004 en Asia, Europa y África.
Así fue, por ejemplo, el brote de la peste porcina detectada en España en 2001; de salmonella en Estados Unidos, en 2003 y 2004; la crisis de las “vacas locas” registrada en diciembre de 2003 en el noroeste estadounidense; la intoxicación de leche con melanina ocurrida en China, en 2008, y la última infección por la bacteria E. coli enterohemorrágica (EHEC) registrada en Alemania este año.
Estas crisis ocasionadas por brotes de enfermedades y plagas han provocado que los países en el mundo creen organismos encargados de garantizar la salubridad de los alimentos y de alertar en casos de posibles crisis.
España, por ejemplo, fundó en 2001 la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan).
En Panamá, aunque no se han originado crisis alimentarias graves, sí se han registrado situaciones difíciles entre las víctimas de desastres naturales y de algunos brotes de enfermedades.
El país tiene la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa), que se encarga de garantizar a los consumidores la introducción de alimentos de calidad, libres de plagas y enfermedades. Para lograr ese propósito, basa su tarea en criterios científicos y técnicos.
La Autoridad se ocupa de velar por la salud humana y animal, y por la sanidad en vegetales y frutas. Los países que quieren introducir productos a Panamá deben cumplir los requisitos sanitarios y fitosanitarios establecidos por la Autoridad.
Alcides Jaén es el administrador de la Aupsa y explica que cada producto que ingresa al país (carnes, vegetales, frutas o enlatados) debe ser supervisado por la dirección nacional de Normas para la Importación de Alimentos, la dirección de Verificación y la dirección de Análisis.
Cuando la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en inglés) alerta sobre el peligro en algún producto, la Aupsa verifica, mediante un sistema informático, si el producto está en el país, cuándo llegó, de qué lugar procede y qué cantidad ingresó.
Los últimos llamados de alerta que ha recibido la Aupsa han sido por la infección por E. coli en Europa, de modo que se ha prohibido el ingreso de cualquier vegetal o fruta originarios del viejo continente, y la leche procedente de China (contaminada con melanina o resina), cuya entrada a Panamá fue suspendida en 2008.

