El anuncio sobre el ajuste de 8% en el salario mínimo no solo fue aplaudido por la dirigencia del Consejo Nacional de los Trabajadores Organizados (Conato). Enrique De Obarrio, presidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, felicitó el acuerdo y lo definió como un síntoma de que la "patria madura por la vía del diálogo".
Opinó que la medida es positiva y tendrá un buen efecto en la economía del país.
Dijo que tanto el sector laboral como el empresarial establecieron los parámetros de negociación y pudieron ceder posiciones y arribar a una fórmula de incremento, de común aceptación, sin que el Gobierno tuviera que establecer dicho ajuste.
Para De Obarrio, el incremento es razonable y el acuerdo establece, además, un mecanismo de revisión periódica de todos los factores, incluyendo lo relativo a la productividad laboral.
Recordó que desde el inicio del diálogo el sector patronal admitió que las aspiraciones obreras eran comprensibles y que era justo un incremento, pero que no solo debía ser justo sino viable para no generar más desempleo y/o cierre de empresas pequeñas.
Denuncia obrera
Pero no todo fue color de rosa con el anuncio. Genaro López, también miembro de la Comisión de Salario Mínimo por el Conato, calificó el acuerdo como "un arreglo político", ya que, según su opinión, tanto los dirigentes del Conato como los del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) son del partido de Gobierno.
Dijo que ayer, cuando fueron a la mesa de negociaciones, ya tenían listo el documento y solo se limitaron a firmarlo. "Yo me enteré allí y lo leí luego de que lo firmaron", dijo López, quien fue el único que se abstuvo de suscribir el pacto.
Además, dijo lamentar que el acuerdo no incluya el congelamiento de los productos de primera necesidad, las sanciones para el patrono que incumpla con el ajuste ni la eliminación de la región salarial 3, que incluye los distritos más pequeños del país, agobiados por el alto costo de vida.

