Con un fuerte abrazo, Bartolomé I, patriarca ecuménico de Constantinopla, fue recibido por el arzobispo de Panamá, José Dimas Cedeño, el sábado pasado en la Iglesia San Francisco de la Caleta.
A paso ligero y acompañado por su delegación y por una persistente tos, el representante de los cristianos ortodoxos entró al salón donde almorzó junto a sus anfitriones católicos, entre ellos el nuncio Giambattista Diquattro, y otros miembros de las iglesias cristianas locales.
Ante ese ágape, su misión era clara: estrechar los lazos que unen a los cristianos en una sola fe. Ese era apenas uno de los primeros eventos en su apretada agenda.
A su salida del templo, en medio de la conmoción de los asistentes, un delegado protocolar sugirió seguir al Patriarca al hotel donde se hospedaba. Allí, en el piso 15 y frente a algunos de los más altos jerarcas de la ortodoxia, Bartolomé I rompió el hielo con algo de humor, aludiendo al nombre de la periodista, dijo: "Usted debe saberlo todo, pues su nombre significa sabiduría", para la sorpresa de la delegación y de la entrevistadora. "Pero contestaré algunas preguntas", continuó.
"Estamos de visita para atender a nuestro rebaño ortodoxo y para promover las relaciones fraternales con nuestros hermanos de la Iglesia católica, con quien convivimos en Panamá. Pero no me siento bien. Tengo un resfriado", afirmó.
Debido a ese malestar, el Patriarca tuvo que suspender el diálogo con La Prensa. El fuerte resfriado que lo venía perturbando desde que despegó en Constantinopla, finalmente lo había agotado y prefirió guardar sus energías.
Tanto así que el Patriarca requirió de una consulta médica durante su estadía en Panamá.
Rumbo a la reconciliación
Al día siguiente, en un conversatorio con jóvenes de la comunidad ortodoxa panameña, el Patriarca aclaró algunas inquietudes sobre lo que separa a las iglesias ortodoxa y católica.
Rememoró uno de sus viajes al Vaticano, cuando visitó al papa Juan Pablo II y éste le preguntó intrigado: "Qué es eso que más nos separa?". Bartolomé I le respondió: "Santísimo, usted".
La anécdota ilustra la diferencia más elemental entre las dos iglesias: la figura del Papa. Los ortodoxos no aceptan la interpretación latina que dice que el apóstol Pedro es un exclusivo lugarteniente de Cristo (vicario) sobre la Tierra.
El cisma entre Roma y Constantinopla se inició con la mutua excomunión entre el patriarca Miguel Cerulario y el cardenal Humberto (legado papal) en el año 1054. Pero la ruptura total ocurrió por el año 1204, cuando las tropas latinas saquearon Constantinopla durante la IV cruzada.
A pesar de los sucesos históricos, las dos iglesias han logrado un acercamiento sin precedentes en los últimos años, calificó el Patriarca Ecuménico, gracias a su trabajo conjunto con el difunto Juan Pablo II.
Bartolomé I comentó que como un gesto de amistad, Juan Pablo II devolvió en 2004 las reliquias de San Juan Crisóstomo y San Gregorio, dos Patriarcas de la Ortodoxia, cuyos restos habían sido saqueados en esa Cuarta Cruzada. Hoy descansan en Constantinopla.
Constantinopla en la mira
Bartolomé I sustentó su convicción de proteger el enclave cultural y religioso que representa la histórica Constantinopla, donde el Gobierno de Turquía intenta a toda costa expulsar al Patriarcado Ecuménico Ortodoxo.
A medida que aumentan las presiones por parte del Gobierno turco, Bartolomé I se pregunta: "¿A dónde iremos, si este es nuestro lugar? El Patriarcado Ecuménico está aquí desde antes que llegaran los turcos, desde hace 17 siglos", planteó.
Bartolomé I espera que la Unión Europea le permita a Turquía entrar en esa comunidad, lo que favorecería la situación de los cristianos y de las minorías en ese país. "Será mucho más flexible y habrá un cambio hacia la libertad de culto", concluyó.
Antes de su salida de la Catedral Ortodoxa Griega en Panamá, anunció la visita del papa Benedicto XVI a Constantinopla el próximo mes de noviembre. Hoy, miércoles, Bartolomé I partirá hacia México.
PERFIL
.NACIMIENTO: El patriarca ecuménico Bartolomé I nació en la isla de Imbros, el 29 de febrero de 1940.
.ESTUDIOS: Después de sus estudios secundarios en Estambul, ingresó a la Escuela de Teología de Halkis. En 1956 obtuvo su licenciatura en Teología y, ese mismo año, fue ordenado diácono por el Metropolita Melitón, recibiendo el nombre Bartolomé.
.ORDENACIÓN: En 1973 fue consagrado obispo, y en 1974 ascendió al trono Ecuménico.

