Una semana después de que el Gobierno exigiera a Lucky Games S.A. la entrega del libro de acciones, la empresa sigue sin cumplir.
Hasta el momento, solo se ha enviado una declaración jurada de Roosevelt Lito Thayer y Enrique Pretelt, en la que aseguran que son los propietarios de la empresa que explota salas de máquinas tragamonedas.
Ayer, la Junta de Control de Juegos (JCJ) aprobó una resolución para que CIRSA Panamá –accionista mayoritario de Lucky Games– entregue hoy el libro de acciones, las acciones y sus endosos.
De acuerdo con Frank De Lima, viceministro de Economía, “no hay documentos que respalden eso [la declaración jurada], porque no han presentado el libro de acciones”.
CIRSA tampoco ha dado a conocer los nombres de los dueños minoritarios de otra de sus sociedades: Gaming & Services de Panamá, que explota 14 salas de máquinas tragamonedas.
La acción de la JCJ se produce tras revelarse que Lucky Games giró dinero en forma constante a una sociedad del ex presidente Ernesto Pérez Balladares.
El pleno de la JCJ resolvió, además, dejar sin efecto varias resoluciones de la gestión anterior que prorrogaban concesiones expiradas y equiparaban contratos entre empresas, lo que ocasionó perdidas al Estado por unos ocho millones de dólares desde 2007 hasta la fecha.
La secretaria ejecutiva de la JCJ, Giselle Brea, dijo que en unos 30 días, deberá notificar la finalización de las equiparaciones y negociar los nuevos términos de los contratos.
VEA Pesquisas se mantienen