Alma Cortés, ministra de Trabajo y una de las más aguerridas dirigentes del oficialista partido Cambio Democrático, reaccionó rápido y fuerte a la investigación hecha por este diario sobre el millonario programa de capacitación juvenil llamado “Mi primer empleo”.
Amenazas directas, acusaciones sobre robo de equipo, utilización de información privada por parte de La Prensa, vinculaciones con comercios que se dedican a la venta de muebles de oficina o acusaciones a empresas de capacitación no identificadas, fueron los alegatos utilizados el lunes 20 y martes 21 por la ministra durante su participación en noticieros radiales y programas de debates televisivos.
Cortés respondía así a los hallazgos de este diario (ver Un negocio llamado ‘Mi primer empleo’ y Formación con sabor a clientelismo oficial, publicados el sábado 18 y domingo 19 de junio pasado), que pusieron en evidencia la contratación de sociedades recientemente creadas y sin experiencia en capacitación; vínculos familiares o profesionales entre algunas empresas contratadas y la ministra; nombres repetidos en sus juntas directivas; oficinas ubicadas en residencias personales o repetición de direcciones, así como el poco impacto del programa que, según datos del propio Ministerio de Trabajo, ha colocado en el mercado laboral a 5 mil jóvenes de los 27 mil capacitados entre 2010 y los meses transcurridos de 2011, tras invertir 21 millones de dólares.


