Andrés Montes, fiscal nacional encargado de Chile, aseguró que existen grandes similitudes entre el proceso de implementación del sistema penal acusatorio (SPA) panameño con el de su país.
Montes, quien participó en el conversatorio de alto nivel sobre el SPA, auspiciado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, dijo que en Chile, al igual que en Panamá, el mecanismo se inició en el interior del país para luego ir avanzando hacia Santiago, la capital.
El funcionario chileno reconoció que, al comienzo, en su nación hubo “resistencia” por parte de los ciudadanos a la aplicación del SPA, pero que “paulatinamente esa percepción de cierta impunidad fue cambiando”.
“La experiencia chilena con el SPA ha sido buena”, añadió el fiscal, quien mencionó además que ya que se han logrado establecer mecanismos alternativos, en los que se considera el compromiso delictual de la persona sancionada.
Por ejemplo, detalló que si una persona delinque en Chile y no tiene antecedentes penales no va a prisión, pero debe cumplir la pena bajoalgún régimen de control estatal, sin estar detenido. Sin embargo, quien es responsable de un delito y tiene antecedentes lo más probable es que vaya a la cárcel.
Dijo que la población penitenciaria en Chile alcanza unas 50 mil personas, pero que ese número es bastante razonable si se considera el aumento poblacional de los últimos años.
En este punto, explicó que con el antiguo sistema inquisitivo el 50% de los detenidos estaba condenado y el otro 50% permanecía sin sanción judicial. Hoy día, agregó, el 71% de los detenidos tiene condena y el 29% restante prisión preventiva.
Al mismo tiempo, detalló que en los 11 años de funcionamiento del SPA en Chile se requirió de “un apoyo interinstitucional grande para su éxito”.
Por su parte, Francisco Cruz, embajador de Chile en Panamá, explicó que la colaboración de su país en la implementación del SPA en el istmo ha sido “una experiencia muy valiosa”.
Coincidió con el fiscal Montes en que entre las dos naciones existen grandes paralelismos en los procesos desarrollados. Prueba de ello, dijo, es la gradualidad utilizada para llevar el proyecto a todo el país, y en lo concerniente a la preparación de los funcionarios judiciales.
Mencionó que fue básico iniciar el proceso en distritos judiciales con baja población y cerrando en las capitales. Sustentó que eso permitió conocer los puntos en los que había problemas y plantear soluciones de forma interinstitucional.
El diplomático puntualizó que la transparencia y la rendición de cuentas también son puntos comunes entre Panamá y Chile sobre la validación social que se hace del sistema.
En este sentido, argumentó que la transparencia es uno de los elementos más destacables del SPA, ya que la oralidad permite una mayor agilidad del proceso y ocasiona que las partes tengan la misma oportunidad de conocer casi de inmediato el resultado de sus acciones, sin tener que esperar años.
