La violencia es una especie de cortina de humo que lo absorbe todo y cuando domina un espacio, ya nada más puede verse. Curundú es la barriada más pobre de la ciudad de Panamá y también, una de las más violentas. Una especie de "cercano" oeste perdido en las noches de los tiempos, que cada vez que es iluminado por la luz de los medios, refleja revueltas, balaceras, sangre y muertos.
Pararse allí, entre los diminutos pasillos que se abren por todos lados, resulta perturbador. ¿Qué es en Curundú el boom de la construcción que desvela a los panameños acomodados? ¿Qué son los rascacielos cuando la gente, debajo de sus casas, ve fluir las pestilentes aguas negras?
La situación social es escalofriante, el desempleo es masivo y sin embargo, hay que decirlo, este lugar es una fiesta. La alegría sobrevive aún aquí, en el corazón de la ciudad de Panamá que muchos ven como un órgano infectado al que conviene no acercarse, peor que eso, ni pensar conviene. Y sin embargo, aquí, entre tanto dolor y habiendo perdido tanto, la gente expone sin vergüenza su capacidad para celebrar.
No más muertos
El ‘chinito’ de la calle principal de Curundú tiene dos impactos de bala en el frente. El quiosco que está enfrente de la Policía, otro impacto. En la Junta Comunal, sobre la ventana, otro más. "Imagínate cómo está la gente acostumbrándose a las balaceras que cuando escuchan bala, ya nadie se esconde sino que salen a ver a quién le toca", explica Ángel Guerrero, presidente del comité Pro un Curundú Mejor.
Estos jóvenes, que viven en Curundú, realizaron el pasado 17 de setiembre una marcha contra la ola de violencia. Caminaron por todo el barrio, desde Curundú hasta Brooklyn.
"La gente se fue sumando silenciosamente porque todos acá sabemos que Curundú no es solo balacera. Claro que eso pasa, pero son casos aislados, o de madrugada, que alteran la vida del barrio. Pero tampoco es que si vienes aquí te van a matar o que todos nosotros estamos esperando para robarle al primero que pase" dice él, mientras Eliécer Alvarado, compañero de aventuras, asiente a su lado. "Cada vez viene más gente que llega con poco a la casa de algún familiar o amigo y luego se arma su casita. Muchos indígenas de Darién están llegando ahora", explica.
El problema es que cada vez, las casas se están construyendo más cerca del río Curundú y por eso, son más propensas a las inundaciones. Es que todo el barrio está construido sobre pilotes, incluso los pasillos, esas callecitas laberínticas que también pueden ser cuerdas flojas: como una ciudad elevada un metro de la faz de la tierra.
Fuego
Las casas, por su parte, al ser de madera –muchas de ellas viejísimas– parecen una invitación al desastre del fuego. Cada vez que se enciende una, todos los vecinos se unen y combaten las llamas, porque son absolutamente conscientes de que si no lo paran de inmediato las llamas saltarán de casa en casa, de madera en madera, arrasándolo todo. De hecho, las pocas veces que Torrijos estuvo aquí lo hizo para tomarse la foto con el incendio de fondo, una foto de gestión.
Aunque el censo de 2000 dice que en Curundú viven 20 mil personas, la gente del comité cree que ya habría que hablar de 25 mil habitantes.
"Es difícil la vida en el interior y por eso cada vez vienen más", explica Chori, el representante comunal que atiende las necesidades de los indígenas que viven en Curundú, sobre todo emberá y wounnan. Y entonces señala un dato llamativo: cada vez son más los indígenas que aceptan trabajo en las agencias privadas de seguridad. "Y como lavaplatos, son las dos ocupaciones que hoy más se consiguen, y se consigue poco", explica.
LA OTRA CARA
"Dicen que hay violencia, pero lo que no hay aquí es discriminación", sostiene Chori. Y entonces relata la gran fiesta que se realizó el último 17 de junio, día de la etnia wounnan, cuando se organizó un festival de danzas indígenas, música, deportes y comida típica.
"Los vecinos lo disfrutaron mucho, hubo buco gente y ni un solo incidente", relata. "Pero nadie vino a ver de los diarios", explica. "Ese es el problema con los medios, que solo vienen cuando hay hechos policiales. El equipo de fútbol de Curundú ganó las últimas dos ligas de Panamá y yo no vi ninguna nota. Aquí viven basquetbolistas de la selección, boxeadores; nadie habla de ellos, que salieron de aquí y son exitosos, y representan a Panamá", advierte.
Eso lo explica Rodolfo, que tiene un pequeño taller de soldadura en el que ahora mismo se trabaja sin pausa, casi en la calle. "Son duras las condiciones, pero echamos pa lante", sostiene el hombre.
Otra señora, con un puesto amarillísimo donde vende yuca, papa y algunas pocas cosas más, dice que hay razones para tener miedo en Curundú. Y que eso solo va a cambiar cuando haya políticas públicas enfocadas a educar a los niños y a salvarlos de la lógica circular y peligrosa en la que se ven inmersos por naturaleza: familias desbaratadas, educación pobre, marginalidad y entonces, mala vida.
En medio de la calle, un grupo de mujeres juega al bingo. En la casa de al lado cuelgan los vestidos que usan las señoras indígenas, tan coloridos que parecen colgados como adornos. En varias casas las señoras tienen mesitas en la puerta con burundangas y cigarrillos, con el fin de generar algún pequeño ingreso.
–La Prensa: ¿Qué escribirían ustedes en el diario si pudieran?
–Las señoras dejan de jugar al bingo y se quedan calladas. Unas ríen incómodas, otras piensan. La abuela de todas ellas, sentadita en la escalera, no duda: "Que necesitamos trabajo. Que por eso la gente hace lo que hace, porque no hay forma de sobrevivir. Y que se enfoquen en los niños, mis nietos, para que tengan la oportunidad que ahora, aquí, no se tiene".
Y entonces las otras mujeres, con cartones apoyados en las faldas, se sorprenden por el discurso y aplauden. Están en plena calle, relajadas: Curundú no es el infierno.
LOS PUNTOS PRINCIPALES
.FUNDACIÓN: En 1971, mediante el acuerdo alcaldicio número 235, se fundó el corregimiento de Curundú. Todos los 17 de noviembre se celebra su aniversario.
.EXTENSIÓN: Curundú tiene 1.1 km de extensión.
.HABITANTES: El último censo de 2000 dice que hay 19 mil habitantes en Curundú.




