Las protestas subieron de tono ayer en diversas estafetas de correo por parte de usuarios que intentaban pagar su respectivo apartado postal y que lucían cansados de esperar en una fila para ser atendidos por una funcionaria.
Beatriz Pino, secretaria de una firma comercial, contó que llegó a las 9:00 a.m. a la agencia de El Dorado y concluyó el trámite a las 4:17 p.m., luego de esperar su turno en una larga cola que sobresalía del local. Cuando llegó, solo había dos cajeras atendiendo. Con el correr de las horas y tras percatarse de la cantidad de personas, decidieron habilitar otras dos cajas más.
Narró que en la fila de la tercera edad y jubilados todavía se mantenían de 30 a 40 personas muy molestas por el cansancio y el calor que reinaba en el pequeño local.
Para Beatriz, el origen de esta situación tan incómoda está en el método manual que se emplea para renovar los datos generales del usuario y el cotejo de esta información con las del apartado anterior, que estima, debe renovarse ya.
COTEL no repartió
Según las funcionarias postales de El Dorado, desde diciembre se colocó en todos los apartados los tres formularios que debían llenarse para actualizar el nuevo sistema.
Pero esto lo desmiente Bill Caddle, un estadounidense jubilado, usuario de la estafeta de Balboa, quien recibió los citados formatos al momento de pagar su apartado en enero. Caddle también cuestionó el servicio, que considera deficiente en cuanto a clasificación de correspondencia y en el trato personal.
A su vez, Ricardo Cucalón, quien utiliza los servicios de la agencia de El Dorado, rechazó que las largas filas se deban a la irresponsabilidad de los clientes. En un ejercicio aritmético, explicó que si en dicha estafeta hay más de 13 mil apartados y sus usuarios tuvieron 48 días para cancelar el servicio, esto significa que 271 personas deben pagar su apartado por día o 25 personas deben ser atendidas por hora por las dos o tres cajeras habilitadas.
Cucalón plantea que la cifra es excesiva y no se podría atender en tan breve plazo tal cantidad de gente, pues quedaría un buen grupo sin poder pagar a tiempo, a los que caerá sin remedio el recargo de B/.10.00 .
Una jefa de estafeta, que pidió no ser identificada (dado que no les está permitido hablar con la prensa), admitió que en su agencia no se distribuyeron los formularios en diciembre, falla que considera es de la dirección general.
Reconoció que la directora general de Correos y Telégrafos, Marta Amado, tiene las mejores intenciones de modernizar el sistema, pero opina para hacerlo efectivo debe consultar a las agencias y coordinar una estrategia.
Al cierre de la edición, las jefaturas de agencias no habían recibido aviso alguno de extender el plazo para el pago de los apartados -que expiraba ayer-, dado que ello está regulado por decreto. Se intentó contactar a la directora de Correos, pero los esfuerzos fueron vanos.

