Gloria de López cruza los dedos todos los días para que ninguno de sus vecinos -la mayoría de la tercera edad- sufra complicaciones de salud en el momento en que pasa el ferrocarril.
Se siente acorralada en su propio hogar, en el histórico barrio de Altos de Diablo, donde viven cerca de mil 800 personas.
La otra salida de la comunidad —la avenida Arnulfo Arias Madrid— ha desaparecido. La empresa Panama Ports Company (PPC) cerró la vía invocando el contrato-ley 5 de 1997 por medio del cual el Estado le da en concesión el puerto de Balboa. "Peligro. Tránsito de equipo pesado. Tome precaución", reza un letrero en la entrada de esta calle que también era usada por miles de panameños para dirigirse de las áreas revertidas al Puente de las Américas o viceversa.
Pero no solo los vecinos sufren este problema. En el área hay instituciones como Nutre Hogar, la Autoridad Marítima, la Escuela Nacional de Danzas y la Policía Canalera.
Rocío Acosta, vocera de la Asociación de Residentes de Diablo, relató que PPC cerró la vía en octubre de 2005 y desde entonces la vida se convirtió en un infierno. Se han reunido en varias ocasiones con representantes de Panama Canal Railway y PPC para que ambas empresas se comprometan a ayudarles a resolver el problema de acceso, pero hasta ahora no han tenido respuestas.
Thomas Kenna, gerente de Panama Canal Railway y Rommel Troetsch, gerente de mercadeo de PPC, plantean el mismo argumento: el costo del progreso.
Alegan que el Estado construyó la vía Omar Torrijos Herrera como alternativa para aquellos que se mueven por el lugar debido a que el movimiento de vehículos, equipo pesado y contenedores es tan intenso que ponía en riesgo la seguridad de la gente.
Vea El infierno de vivir en Diablo

