Panamá se convierte en la primera delegación de la Federación Internacional de Bolsas de Diamante (WFDB) en Latinoamérica. Bajo el nombre de Panama Diamond Exchange (PDE), este organismo tiene previsto generar “entre 5 billones a 10 billones de dólares al año”, afirmó su presidente Erez Akerman.
Esta nueva bolsa se suma a las otras 29 que ya hay en diferentes lugares del mundo. Esta institución, que entrará en funcionamiento en 2010, estaría situada en un edificio cercano al aeropuerto de Tocumen y supone una inversión de cerca de 200 millones de dólares. Los motivos que han llevado a que Panamá sea elegido como sede de esta primera bolsa de piedras preciosas en esta región, son fundamentalmente la estabilidad de su sistema bancario así como el uso del dólar.
De momento se mantienen negociaciones para establecer las tasas impositivas derivadas del tráfico de diamantes. En otros países, como Dubai, la WFDB no paga impuestos ya que posee una zona libre similar a la de Colón. Lo cierto es que la Federación Internacional de Bolsas de Diamantes cuenta con más de 15 mil miembros que comenzarían a poder comerciar en América Latina, que según Ekerman “es la última frontera”.
Mercados
La venta de diamantes ha caído en Estados Unidos y Europa, por eso esta delegación se centrará en los mercados de Brasil, México, Argentina y Chile, según reconoció Akerman. Una visión que comparte con la familia De Beers que controla cerca del 50% del comercio mundial de diamantes, al reconocer que América Latina debería formar parte de la expansión global de este sector que también está teniendo lugar en India, China y Rusia.
Brasil, Guayana y Venezuela son los principales productores de diamantes de la región. Pero gran parte de sus producciones se vende con la intermediación de operadores en Nueva York, Amberes e Israel.
El PDE supondrá un punto de referencia no solo en el comercio, sino también en la procedencia del diamante. Todas las piedras preciosas que se vendan y compren en esta bolsa, llevarán el certificado de Kimberley, una certificación imprescindible para formar parte de esta federación.
El Proceso Kimberley (KP) fue creado en 2000 por Naciones Unidas. Esta certificación garantiza que los diamantes no son vendidos para financiar grupos rebeldes o para destituir gobiernos. Además, se prohíbe la exportación o importación de diamantes a un país que carezca de este aval.
Venezuela eligió retirarse del Proceso de Kimberley por dos años el pasado 19 de junio, después de una denuncia de no cooperar en la lucha contra el contrabando ilegal de cerca de 150 mil quilates de diamantes.
Estar fuera de esta federación que controla entre el 97% al 99% del mercado de diamantes, significa estar fuera del mercado internacional.
Es un sector que pasará a formar parte del comercio panameño ,cuando la Bolsa de Diamantes de Panamá abra sus puertas como primera delegación de esta Federación que evita que la belleza del diamante se empañe con guerra y violaciones a los derechos humanos.
