Los Juegos Olímpicos son el máximo evento en el mundo del deporte. Tras décadas de inconvenientes de toda índole, en Barcelona, en 1992, sus directivos decidieron empezar a proyectarlos de otra forma hacia los fanáticos para hacerlos más atractivos.
Así, se permitió por primera vez en estos la presencia de jugadores profesionales. Ese año, todo el protagonismo se lo llevó el baloncesto con el equipo de Estados Unidos y su denominado Dream Team (equipo de ensueño).
Para los dirigentes olímpicos la decisión tomada en 1989 llegó en la ocasión precisa.
El baloncesto profesional estadounidense (NBA, por sus siglas en inglés) estaba en su momento cumbre para los Juegos de Barcelona 92. Con grandes figuras que en la actualidad, 18 años después, aún son noticia, el Dream Team fue el gran animador del evento.
El trío conformado por Michael Jordan, Earvin Magic Johnson y Larry Bird es parte de una generación que para una gran cantidad de fanáticos no se volverá a ver en muchos años. Y hasta el momento así ha sido.
“La gente sabía que íbamos a ganar por un amplio margen, pero de todas formas iba a vernos jugar”, comentó Bird días antes que todo el equipo ingresara al Salón de la Fama, el pasado viernes 13 de agosto. Fue una ceremonia especial para hacerle un reconocimiento a un equipo que no ha sido igualado después de casi 20 años.

