Luego dos años y medio de investigaciones y de la apertura de cinco expedientes, en los que participaron siete fiscales, los muchos delitos endilgados al colombiano David Murcia Guzmán en Panamá no pasaron de ser supuestos y apenas uno de carácter financiero, el de la captación ilegal de fondos, podría obligarlo a comparecer a juicio.
Atrás quedó el alboroto desatado en 2008 tras el descubrimiento de las operaciones de Murcia en el país, y de los supuestos nexos de estas con el crimen organizado y las narcomafias colombianas.
Candidatos políticos de peso “rodaron” en la contienda electoral prevista para 2009 por sus supuestas relaciones con el dueño de la comercializadora DMG, hoy preso en Estados Unidos por lavado de activos, aunque no del narcotráfico.
En fin, las vistas fiscales de las cinco investigaciones abiertas por el Ministerio Público (MP) tras el escándalo de 2008 concluyeron con la solicitud de sobreseimiento para quien en su momento fuera señalado como la versión moderna de los capos del narcotráfico.
Solo en el caso de la captación masiva y habitual de dinero –15 millones de dólares entre 2006 y 2008–, el MP pidió el encausamiento criminal de Murcia, no así el de sus supuestos cómplices.
En la contraparte, los investigadores terminaron como investigados y hoy en día cursan siete investigaciones contra ellos.

