Eran malos tiempos. El fulgor y el derroche de las Ferias de Portobelo había pasado ya y Panamá se había convertido, sin quererlo, en un territorio rural y atrasado.
Pese a que los panameños no eran muy afectos a las proclamas revolucionarias que inflamaban para entonces el continente, cierta sensación de abandono se apoderó de los istmeños ante el aparente desdén de la Corona española, e hizo a este pueblo susceptible de caer en la ya imparable espiral independentista.
Así, La Villa de los Santos se rebeló contra el poder colonial el 10 de noviembre de 1821. Apenas dos semanas después, el 28 de noviembre, en la ciudad de Panamá, por medio de un cabildo abierto, se consumó la independencia, incruenta, porque fue hija más de la habilidad negociadora que de la confrontación.
Panamá, libre, pero pobre y necesitada, decidió unirse entonces a la naciente Gran Colombia. Pero esa es otra historia.
Panamá y España nunca estuvieron realmente alejados. Panamá conservó y defendió las tradiciones españolas a través de su cultura.
Muchos españoles, por su parte, hicieron de esta tierra su nuevo hogar, en oleadas sucesivas de inmigrantes que participaron incluso en la construcción del canal interoceánico y en la consolidación de su vocación comercial.
Hoy, la relación entre los dos países parece ser más estrecha. España se ha involucrado en diversos proyectos comerciales, culturales e institucionales y sus inversiones son importantes para el país.
COINCIDENCIAS
El embajador de España en Panamá, Gerardo Zaldívar Miquelarena, indica que al conmemorarse el 184 aniversario de la independencia de Panamá de España "no se puede dejar de comprobar con satisfacción que, tras el largo camino recorrido desde entonces por ambas naciones, la relación bilateral es profundamente fraternal y fructífera en todos los aspectos".
"Panamá tuvo un azaroso devenir desde aquella fecha hasta ver culminados sus anhelos como nación independiente, e incluso, hasta conseguir la total recuperación de su soberanía", dice el embajador, quien recuerda que este país "es la más joven de las repúblicas hermanas de Iberoamérica y a su vez la más añeja tierra firme de la presencia española en el continente americano".
"La confianza que Panamá despierta en los inversores españoles es una palpable muestra de ello. La misma que despertó en aquellos que durante muchas décadas eligieron esta tierra para emprender una nueva vida repleta de ilusiones lejos de España", añade.
Por su parte, el embajador de Panamá en España, Humberto López Tirone, comenta que "España tiene una gran importancia para el desarrollo de nuestro país. Es un gran socio comercial, con inversiones de más de mil 500 millones de dólares en turismo, telecomunicaciones y energía". "Es el país de Europa que tiene la mayor presencia en Panamá", señaló en octubre pasado.
Según el embajador López Tirone, España jugó en los últimos 10 años "un papel protagónico frente al desarrollo de nuestro país".
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