Las deficiencias en el transporte público no son exclusivas de Panamá. En muchas ciudades latinoamericanas han tratado de resolver este tipo de problema con diferentes tecnologías. Una de ellas es la de buses articulados en carriles exclusivos.
El especialista en sistemas urbanos Luis Pumarada explica que un proyecto de buses articulados dista mucho de lo que está funcionando actualmente.
En el actual, “cada chofer es una empresa, así que compiten unos con otros en ganar la mayor cantidad de pasajeros, lo cual trae como consecuencia el uso de dos o tres carriles para su circulación”, explicó.
El Transmóvil, por su parte, busca eliminar el sistema de cuentas de los “diablos rojos”, en el cual el conductor del bus debe cumplir con la cuota diaria —de 50 a 80 dólares— que le exige el dueño del vehículo y además obtener su ganancia.
Según un informe de la Fundación para el Desarrollo Económico y Social de Panamá, el acaparamiento de las vías por parte de los “diablos rojos” contribuye al congestionamiento en las calles principales, llevando a otros conductores a buscar vías alternas que no tienen capacidad para absorber la cantidad de vehículos.
La clave para resolver los tranques y las deficiencias del transporte público, señala el especialista, está en modificar la estructura física y administrativa de este último.
El sistema de buses articulados fue creado en Curitiba, Brasil, en 1974, y actualmente funciona en más de 45 ciudades de Latinoamérica, Europa y Asia.

