El tradicional tamborito de letras contagiosas encendía el ambiente. A eso de las 10:30 de la mañana de ayer, y bajo la amenaza de lluvia, se inició en San Miguelito la celebración de la gesta independentista del 10 de noviembre de 1821.
Como cada año, delegaciones de santeños residentes en áreas aledañas al distrito conmemoraron el grito de independencia de Rufina Alfaro, pero esta vez, otras personas se les sumaron.
Arcadia Arias fue una de ellas. Bailaba y cantaba al ritmo de la música. En ese momento era difícil imaginar que estaba despierta desde la madrugada y que había viajado desde Penonomé.
Arias formaba parte del grupo folclórico que lidera Nidia Rosa Gutiérrez, una coclesana entusiasta que habla sobre el orgullo de las tradiciones de su pueblo sin titubear. "El año pasado también estuvimos presentes (40 miembros), pero este año nos preparamos mejor", contó sin abandonar el vaivén que exige moverse en un tamborito.
Gutiérrez no dejó pasar la oportunidad para aclarar que el 10 de noviembre no es una fiesta con exclusivo sello santeño, "es un evento de todos para resaltar los valores culturales que nos identifican".
La asistencia en San Miguelito fue masiva; sin embargo, el espectáculo se limitó a unas cuantas carretas.
Así como en este distrito, Juan Díaz y Tocumen celebraron efusivamente.
Un pertinaz aguacero no impidió que niños y adultos se apostaran a lo largo de la vía a esperar las carretas. Y como es costumbre, no faltaron los políticos.
(Vea Los santeños gritaron ayer)






