La VII Cumbre de las Américas que se celebrará en Panamá en abril próximo dejará su marca en la historia mundial: participarán por primera vez Estados Unidos y Cuba.
Ambos países anunciaron ayer que retomarán sus relaciones diplomáticas, económicas y comerciales. Es decir, Estados Unidos levanta el embargo que le impuso a la isla por 53 años, luego que Fidel Castro derrocara a Fulgencio Batista y se tomara el poder.
Bajo este nuevo escenario geopolítico, los dos países confirmaron su participación en la cita regional. Un tema que se discutió durante varios meses tras la insistencia del gobierno panameño de invitar a Cuba.
Hubo incluso advertencias desde la nación norteamericana. El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, Robert Menéndez, le envió una carta al presidente Juan Carlos Varela en la que aseguró que esta iniciativa debilitaría el espíritu de la Cumbre de las Américas.
El propio expresidente Ricardo Martinelli calificó como “un error garrafal” la invitación. La referencia anterior de Martinelli hacia Cuba ocurrió cuando su gobierno detuvo un barco cargado con armas que partió desde la isla con rumbo a Corea del Norte. Martinelli afirmó que esto era uno de sus grandes logros a nivel internacional.
“Estamos seguros que la cumbre que acogerá Panamá será un espacio propicio para seguir fortaleciendo la integración de nuestro continente y debatir temas importantes para toda la región”, manifestó el presidente Varela. “Ratificamos nuestra visión de un continente unido para debatir temas que nos son comunes”, añadió el mandatario.
Por su parte, Isabel De Saint Malo, ministra de Relaciones Exteriores, afirmó que uno de los objetivos de esta administración era lograr que ambos países formaran parte de esta cumbre. “Nosotros no vamos a dar pasos para manejar el tema que es claramente entre Estados Unidos y Cuba. Queremos propiciar el diálogo, el consenso, la búsqueda y el entendimiento, cualquier cosa en esa dirección allí estaremos”, dijo la canciller a la agencia de noticias EFE.
PASO A LA NEUTRALIDAD
Durante décadas, Panamá jugó un papel de mediador en la región. Sin embargo, varios analistas coinciden que en los últimos años este rol dejó de existir.
Para Jorge Ritter, exministro de Relaciones Exteriores, la participación de estos dos países en una cumbre que sostendrá Panamá es un pequeño paso para la recuperación de este papel.
“La Cumbre de las Américas, vengan o no vengan los presidentes de Cuba y Estados Unidos, ya tiene un nuevo significado. Y hay que decir que la contribución de Panamá, especialmente de la canciller Saint Malo, no por silenciosa deja de ser trascendental”, aseguró.
“La historia valorará el aporte que ella hizo con su postura valiente frente a la invitación a Cuba y el papel mediador que cumplió. Panamá actuó con inteligencia, verticalidad y audacia, ha vuelto a ser protagonista en la arena internacional, y ha demostrado que el papel neutral de procurador de consensos y de escenario para los entendimientos es el único que nos corresponde”, añadió Ritter.
Eloy Alfaro, exembajador de Panamá en Estados Unidos, coincidió en este punto de vista. “Es posible que la inevitabilidad de la cumbre y la posición firme de Panamá haya precipitado la decisión de Estados Unidos de anunciar este restablecimiento, aunque este es un proceso de entendimiento de muchos años y distintas instancias”, dijo.
Alfaro también aseguró que la participación de ambos países en esta cita revitaliza la función de este encuentro, cuya utilidad ha sido cuestionada por muchos años. “La cumbre retoma importancia. Aunque a veces pareciera que las cumbres tienen pocos propósitos y pocos resultados, la proximidad de esta cumbre y de la decisión de Panamá de invitar a Cuba, cambian la perspectiva”, agregó.
Guillermo Cochez, exembajador de Panamá ante la Organización de los Estados Americanos en 2012 cuando se le otorgó la sede la cumbre al país, afirmó que la cita vuelve a retomar vigencia en la geopolítica de América Latina.
Además, Cochez coincidió con Alfaro en que si bien las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba para este momento se dieron durante años, la proximidad de la cumbre obligó a tomar una decisión. “Fue una coyuntura especial”, dijo.
Este medio intentó contactar a un representante de la Embajada de Cuba en Panamá, pero pese a las varias horas de espera y las llamas telefónicas, no fue posible.
(Con información de Luis Bellini y Eduardo Mendoza).
Cubanos en Panamá aplauden anuncio
El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba generó regocijo entre varios cubano–panameños residentes residido por años en Panamá que con el anuncio ven a mediano plazo un mejoramiento de la situación política y económica de la isla.
Juan Planells, presidente de la Asociación Panameña de Exportadores (Apex), considera que se trata de una decisión que se había demorado por mucho tiempo, pues se demostró que no tuvo ningún efecto en el régimen cubano.
Y por el contrario, el bloqueo ordenado por Estados Unidos, se consolidó con el paso del tiempo como la excusa para justificar la falta de progreso económico.
“El problema real es el sistema mismo que no promueve el crecimiento económico, pero este es un paso importante hacia el desarrollo de la empresa privada que podrá funcionar por encima de las prohibiciones existentes”, destacó Planells.
Sostuvo que en materia política el mejoramiento de las relaciones entre ambos países puede constiuirse en una entrada para lograr los cambios que se quieren, para discutir las preocupaciones en cuanto a derechos humanos y democracia efectiva, que no se ha logrado hasta ahora con el aislamiento de más de medio siglo.
La exdiputada de la Asamblea Nacional, Teresita Yanis de Arias, sostuvo que todas las personas comprometidas con la paz y la democracia deben sentirse regocijados con la terminación de un “enfrentamiento” entre dos países vecinos. “En estos 56 años queda comprobado que las presiones diplomáticas que van acompañadas de sanciones económicas a quien afecta es al pueblo común, y al final no resuelven nada”, manifestó.
Planteó que dar por terminado ese enfrentamiento estéril, le parece saludable para el pueblo cubano y excelente para Estados Unidos, como una muestra de que quieren resolver los problemas y las diferencias ideológicas y políticas de una manera pacífica, y no a través de invasiones y bombardeos.
Comercio aumentará
Marcos Fernández, nacido también en Cuba e integrante de la firma consultora Indesa, dijo que es un paso en la dirección correcta. Explicó que detrás del mejoramiento de las relaciones diplomáticas se deben producir efectos económicos importantes, como facilitar e incrementar el envío de remesas a Cuba o de los viajes de turistas nortemericanos a la isla.
“Habrá visitas de familias, visitas de autoridades de gobierno, organizaciones no gubernamentales, académicos, actividades educativas; entre otras. Todos podrán viajar a Cuba y el que regrese a Estados Unidos podrá llevar algunos productos cubanos”, expresó.
Esto, precisó, beneficiará a mediano plazo a las empresas norteamericanas interesadas en hacer negocios con Cuba y a las empresas cubanas dispuestas a exportar a exportar a Estados Unidos. “Si se activa el comercio se empezará a aumentar la calidad de vida del pueblo cubano”, señaló.
Pero Fernández también considera que este anuncio no solo representa un hecho positivo para Cuba, pues advirtió que Panamá tendrá que “ponerse las pilas” ante la subsiguiente apertura comercial. Cuando Cuba entre con fuerza en el negocio turístico podrá tener una mayor ventaja sobre países de la región, como el nuestro.
