Tamara Del Moral tdelmoral@prensa.comLos defectos congénitos representan la principal causa de enfermedad y muerte en el primer año de vida de los niños.
Sin embargo, en la actualidad existen avanzadas técnicas de imágenes que permiten mejorar los diagnósticos y obtener evaluaciones más precisas con las que los médicos pueden elaborar un plan de acción y tomar medidas quirúrgicas aun antes del nacimiento, con grandes posibilidades de salvar la vida del bebé.
En el caso de las masas tumorales de cuello, como el teratoma cervical y las malformaciones linfáticas, por ejemplo, éstas pueden llegar a crecer tanto, que al nacer el feto sufre obstrucción en las vías respiratorias y el esófago, explica el cirujano Oluyinka Olutoye, codirector del Texas Center for Fetal Surgery y profesor adjunto de cirugía en el Baylor College of Medicine (BCM) de Houston.
La falta de oxígeno le puede ocasionar al feto desde daños cerebrales hasta la muerte. En muchos casos, el tamaño de la masa imposibilita un parto normal porque el bebé no puede atravesar el canal de parto.
Con un diagnóstico prenatal apropiado se puede corregir y evitar la obstrucción respiratoria antes del nacimiento. Se utiliza un procedimiento poco común conocido como tratamiento intraparto ex útero (EXIT, por sus siglas en inglés), que es relativamente nuevo y no debe ser confundido con una cesárea regular, dice Olutoye.
El equipo de trabajo incluye obstetras, cirujanos pediátricos especializados en cirugía fetal, anestesiólogos, cardiólogos, neonatólogos, enfermeras, y un salón de operaciones adicional.
Los médicos esperan que la madre esté próxima a dar a luz para realizar la intervención. Ella recibe anestesia general, se hace una incisión en su abdomen y útero, y se utilizan grapas especiales para evitar el sangrado.
Aún unido a la madre por el cordón umbilical para mantener la temperatura y el intercambio gaseoso, el feto es extraído parcialmente –solo la cabeza y los hombros– mientras el resto de su cuerpo permanece adentro.
Los cirujanos evalúan el grado de obstrucción con broncoscopia, laringoscopia o traqueotomía, según el caso, e intuban al pequeño paciente para asegurar su respiración. Si se requiere otro procedimiento para garantizar su respiración al momento del nacimiento, éste se realiza antes de cortar el cordón umbilical.
Al concluir, se extrae al feto totalmente, se corta el cordón umbilical y los médicos deciden si se opera para remover la masa inmediatamente o si pueden intervenirlo unas horas o días después. Este tipo de cirugía se realiza en pocas instituciones en el mundo.
"De cada 10 pacientes, solo uno recibe la cirugía antes de nacer", dice Olutoye. Como en cualquier operación, y además por ser altamente "invasiva", también conlleva riesgos de infección. Está indicado, además, para otros problemas como la hernia diafragmática congénita y las malformaciones en los pulmones.
El año pasado, los cirujanos del Texas Center for Fetal Surgery se apoyaron en esta técnica para extirpar por primera vez un raro quiste (neoplasma mesenquimatoso inmaduro) en un feto de 37 semanas, que estaba ubicado en el lado derecho del tórax y presionaba su corazón y pulmones, bloqueando el flujo de sangre desde el abdomen hacia el corazón.
Sin la cirugía, el bebé habría muerto al poco tiempo de nacer debido a insuficiencia cardíaca o por falta de oxígeno.
"¿No se siente como si fuera Dios al operar y salvar a estos niños?", preguntó al médico un periodista. El cirujano respondió que no, pero que lo hacía meditar y apreciar más el trabajo de Dios.
Para el médico, de origen nigeriano, lo importante es aprovechar la tecnología con que se cuenta hoy y tratar, en la medida de lo posible, de corregir los problemas de estos bebés antes de que tomen su primera bocanada de aire. Por ahora los resultados han sido satisfactorios. De los 11 casos atendidos en el Texas Center for Fetal Surgery, 10 han sido exitosos. Para mayor información sobre la técnica EXIT y sus resultados, visite www.texaschildrenshospital.org/fetalsurgery.
