Anualmente ocurren en el país (aun con un alto porcentaje de subregistro) alrededor de mil 500 a mil 800 casos de mordeduras de serpiente, afirma Hildaura de Patiño, directora del Centro de Investigación e Información de Medi- camentos y Tóxicos de la facultad de medicina de la Universidad de Panamá, quien añade que es la tasa más alta en Latinoamérica y la segunda a nivel mundial.
Según cifras del Ministerio de Salud, las provincias con mayor incidencia en 2001 fueron Darién, Coclé y Los Santos. Entre 2003 y 2004 se hizo un estudio en el Hospital de Soná (Veraguas), en el que se registraron 113 casos, lo que corresponde a una tasa de 173.8 casos por 100 mil habitantes.
A pesar de que la mortalidad es baja (0.58% en 2001), para el afectado, es un accidente que deja secuelas físicas y sicológicas, y que puede causar problemas socioeconómicos cuando incapacita para trabajar al proveedor de la familia.
Frente a este problema, Panamá está participando en una investigación internacional que busca evaluar la efectividad de los sueros antiofídicos producidos en Costa Rica, Colombia, Perú, Brasil y Bolivia contra los principales venenos de serpientes de la familia Viperidae de Centro y Sudamérica.
En el país existen unas 140 especies de serpientes (según la Autoridad Nacional del Ambiente). La mayoría son de la familia Colubridae, como las bejuquillas, y solo unas 20 especies de las familias Viperidae y Elapidae son peligrosas.
Las que causan más mordeduras son las de la familia Viperidae (12 especies en el país), como la Equis, que pueden producir daños en los tejidos, hinchazón, hemorragias, necrosis del tejido muscular, insuficiencia renal y problemas respiratorios y cardíacos.
Los accidentes con las corales (familia Elapidae), que poseen un veneno muy tóxico, que puede causar parálisis o la muerte, son menos comunes.
LOS SUEROS ANTIVENENOS
Para tratar las mordidas, se administran por vía intravenosa antivenenos (sueros antiofídicos) de origen animal, generalmente obtenidos de caballos que han sido inoculados con los venenos. Si se aplican rápido suelen ser eficaces, sin embargo, los anticuerpos no actúan sobre las lesiones locales ya establecidas, las cuales se manifiestan velozmente.
Los sueros que se usan en Panamá se producen en México, Colombia y Costa Rica. Los mejores resultados se han obtenido con el suero "tico".
La profesora Patiño, que es la investigadora responsable del estudio en el país, explica que se busca obtener el veneno patrón de la serpiente Bothrops asper (Equis), que causa más del 90% de los envenenamientos en Panamá. La investigación involucra extraer el veneno y liofilizarlo (procesarlo y convertirlo en polvo) para realizar ensayos en los que se estudiarán sus propiedades toxicológicas.
Luego, se harán experimentos con los sueros producidos en la región, mediante ensayos preclínicos realizados en ratones, para evaluar su eficacia contra el veneno nacional y los síntomas que éste produce.
El equipo panameño se encuentra habilitando los laboratorios para el estudio, y el próximo mes se determinará la cantidad de serpientes y de veneno que serán necesarios. Es posible que trabajen con las comunidades, porque sus pobladores conocen mejor el entorno para ubicar a las serpientes.
La investigación durará tres años y, según Patiño, "generará suficiente información y conocimientos para que el país pueda tomar decisiones sobre la producción de sueros antiofídicos en el futuro".
Además, también tiene un componente clínico-epidemiológico en el que se estudiarán los envenenamientos ocurridos en la provincia de Coclé, registrados en los hospitales Rafael Estévez y Aquilino Tejeira, que pretende ampliar la información que se tiene de los estudios previos realizados en Veraguas, Herrera y Chepo.
"Estos estudios se podrán extender a otras regiones del país, a medida que avanzan las actividades y se fortalece el equipo de investigación", comenta la investigadora.
LOS PUNTOS PRINCIPALES
ECOSISTEMA: Las serpientes no venenosas suelen ser predadoras de las venenosas y de los ratones.
PELIGROSA: La Bothrops asper es la serpiente más venenosa de Centroamérica y del norte de Suramérica.
NOMBRES: Es conocida como Equis, Terciopelo, Barba amarilla, víbora blanca, víbora de gajo, Fer de lance o mapaná.
DAÑOS: Su veneno destruye la membrana de los glóbulos rojos, facilita la hemorragia y la coagulación, y destruye el tejido muscular.
(Vea INNOVA: Medidas para evitar el accidente ofídico)



