INNOVA La ciencia de la supervivencia

La ética es como la brújula de una sociedad y el progreso obliga a repensarla o, en el caso de la ciencia, a especializarla. La bioética fija los límites de la cancha de la biología y las ciencias de la salud. Lo que parece nuevo, tiene ya 30 años.

INNOVA La ciencia de la supervivencia
INNOVA La ciencia de la supervivencia

El cuerpo humano tiene el poder de todo lo misterioso. Nuestro organismo trata de guardar sus antiguos y sagrados misterios, intrigando a chamanes, religiosos, médicos y científicos, en una búsqueda que parte de la misma curiosidad por esta maquinaria de vida. Sólo los expertos intuían hace décadas hasta dónde iba a llegar la ciencia.

Basta con encender el televisor y sintonizar el canal de National Geographic. Una imagen muestra cómo un gen fluorescente de medusa torna unos cerdos en seres brillantes cuyas células son marcadores perfectos para unos investigadores en Italia que intentan reparar una de sus retinas. No se moleste en cambiar el canal. No se trata de ciencia ficción, sino de la realidad actual.

En otra viñeta, unos robots microscópicos ahora pueden operar nervios tan profundos en el cuerpo que ningún bisturí hubiera soñado con tocar hace unos años.

Quiéralo o no, el futuro es ahora. Pero antes de arrancar a la carrera de la investigación y saltar hacia el próximo avance de la ciencia, hay algo urgente que considerar: la ética. Y en el caso de los estudios relacionados con los humanos, hay que entender la bioética.

Conciencia tras la ciencia

La bioética es la ciencia que estudia y analiza la conducta humana ante los retos que nos presentan los adelantos científicos y tecnológicos, explica Eduardo Sousa Lennox, presidente de la Federación Latinoamericana y del Caribe de Instituciones de Bioética (Felaibe).

"La bioética nos provee de las herramientas necesarias para garantizar la supervivencia de la vida humana, animal y vegetal, fundamentándose en los valores humanos y los principios morales, el análisis, la reflexión y el diálogo", describe el médico.

La palabra bioética, bios (vida) y éthos (ética), nació en Estados Unidos y fue acuñada por por el bioquímico, oncólogo y humanista norteamericano Van Rensselaer Potter. Propuso el término por vez primera en un artículo titulado "Bioética, la Ciencia de la Supervivencia", en el otoño de 1970.

En enero de 1971 presentó su libro Bioética, un puente hacia el futuro, el cual buscaba solución a los problemas de la vida. Su teoría era que para garantizar la supervivencia humana, habría que conciliar las diferencias que separan al humanismo de la ciencia. La bioética fue su solución, su puente de vida.

No todos lo ven así. Quienes se oponen al avance de la ciencia en campos polémicos como la genética o la nanotecnología, utilizan la bioética como uno de los más potentes argumentos en su arsenal. Y, en algunos casos, se convierte en un arma de doble filo capaz de obstaculizar la investigación científica y retardar la cura a un sin número de enfermedades.

Tal es el caso del acalorado debate ético que se ha desatado entre científicos y políticos alrededor del mundo sobre la clonación terapéutica y reproductiva. En la primera, se utilizan células madre procedentes de embriones humanos, que pueden transformarse en cualquier otra célula o tejido del organismo y ser usados para tratar enfermedades incurables hasta hoy. El problema ético se plantea porque los embriones se destruyen cuando las células son extraídas, algo que no es tolerable para ciertos sectores. En cambio, la clonación reproductiva busca crear a seres humanos identicos por reproducción asexual.

Latinoamérica no es novata en el tema de la bioética. De hecho, Sousa Lennox cuenta que la Felaibe fue ideada y constituida en 1991 por el argentino José Alberto Mainetti, el colombiano Alfonso Llano y el venezolano Pablo Pulido. La entrada de Panamá a la organización se daría algunos años después de forma casi personal, cuando Sousa Lennox entró a formar parte de ella. No fue hasta 1997 cuando se creó el capítulo panameño.

APOSTOLADO CIENTÍFICO

Ahí comienza la peregrinación de Sousa Lennox, cuando recorrió el país dictando conferencias y cursos en diferentes instituciones. Además, organizó la Asociación Nacional de Bioética de Panamá (Anbiopa).

La entrada de Panamá a la bioética era pertinente, pues justo en 1997 la Organización de las Naciones Unidas aprobó de forma unánime la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos.

Este documento se convirtió en el primer instrumento universal en el campo de la biología para establecer un equilibrio entre la garantía del respeto de los derechos humanos y la necesidad de gara-ntizar la libertad de la investigación.

Ahora, la discusión sobre la bioética va a aterrizar de lleno en Panamá ya que Felaibe realizará su V Congreso de Bioética del 9 al 13 de agosto en la capital.

En esta ocasión, los organizadores y expositores debatirán sobre la bioética respecto a la salud pública, la gobernabilidad, la investigación, y la relación con el medio ambiente. Para conseguir mayor información visite la página www.felaibe.org.


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