Los adolescentes de entre 11 y 18 años están hablando por celular cada vez más pero no por el auricular, sino por la pantalla del móvil. Son ellos los dueños de teléfonos celulares prepagados y forman parte de los más de 500 mil usuarios de sistemas de mensajería que a diario comparten un sistema de mensajes llamado Short Message Service (SMS, por sus siglas en inglés).
Se trata de enviar y recibir mensajes escritos de pequeño tamaño a través del teclado y la pantalla de los teléfonos celulares. Y ahora hay un novedoso diccionario de términos de SMS que la Asociación de Usuarios de Internet (AUI) de España puso a disposición con el lema "hexo x ti y xa ti". De esa manera, los usuarios de mensajes de texto pueden unirse en un lenguaje uniforme a través del chat desde su teléfono o utilizando las aplicaciones de internet.
La Asociación de Usuarios de Internet promocionan el uso del diccionario SMS con el fin de "acercar el lenguaje de los chicos a los más grandes, que a veces no comprenden esa sucesión de consonantes con la que se comunican los jóvenes de hoy".
Annette Castro, una estudiante de noveno grado, tiene 14 años y su propio celular. Ella comenta que como otros chicos, ella usa este sistema de mensajes porque les resulta más barato y más rápido. "Gasto más en un minuto de llamada y hablo menos, mientras que enviando un ‘chateo’ digo todo lo que necesito y me cuesta menos", dice Castro. Todo depende de cuánto dinero "tenga el celular, y si me responden pues… yo sigo".
Según Carlos Merino Reyna, vocero de Movistar Panamá, la idea del diccionario de términos SMS se originó como un invento de los propios usuarios de mensajes escritos.
"Esta creación ha sido vital para el crecimiento del negocio de la telefonía en todo el mundo, ya que el limitado número de teclas y caracteres dentro de un mensaje escrito (máximo 150 caracteres), le permite a nuestros usuarios expresarse mas rápido y con menos letras", indica Merino Reyna.
Por el momento, los usuarios de SMS han adoptado con mayor frecuencia esta forma de comunicación celular. Su incremento a lo largo de los años así lo demuestra. Quienes antes no utilizaban los mensajes de texto, hoy lo están haciendo y ahora nos comentan sus experiencias. En cuanto a utilizar mensajes de texto, la población de usuarios está bastante segmentada. Cable & Wireless identifica que tiene como principales usuarios de mensajería persona a persona a jóvenes entre 10 y 17 años y en el segmento empresarial, y clientes corporativos entre 25 y 45 años. Por su parte, Movistar indica que la tendencia apunta hacia su mayor consumo entre clientes de prepago, que coloca entre los 12 a 18 años.
Convivencia
Desde el Centro Virtual del Instituto Cervantes en Internet, José Antonio Millán, su creador piensa que se trata de un registro distinto que puede vivir sin conflictos con la norma correcta, como lo hizo en su momento la mensajería a través de telegramas, recientemente suspendida en Panamá. No obstante advierte que el riesgo es que las generaciones desarrollen una escritura deforme.
En el medio de esta revolución tecnológica se encuentra Dennis Lezcano, un estudiante universitario de medicina veterinaria que recurre al servicio de mensajería de texto sólo en casos de extrema necesidad. "No me parece que esté del todo bien su uso, ya que entonces estaríamos dañando nuestra calidad de escritura sólo por pereza de escribir palabras más largas", opina el futuro médico.
A juicio del filólogo y periodista Rafael Candanedo, este nuevo sistema no es algo que le preocupe, pues no cree que su utilización afecte la escritura correcta. "Se trata de un sistema cuyo uso tiene un momento y escenarios específicos y que de ninguna manera riñe con el uso correcto del lenguaje o la escritura", opina.
Por ejemplo, cuando vemos una cruz roja en una ambulancia, automáticamente sabemos de qué se trata, y el hecho de que el signo sea interpretado no es un riesgo a la distorsión del lenguaje.
Sin embargo, recalcó que la pereza en el uso del idioma es más que todo responsabilidad de los profesores que han dejado el tema de la lengua española a los profesores del idioma cuando todos están en la obligación y derecho de corregir los errores.
