Rella Rosenshain Quintana Especial para La Prensapanorama@prensa.comHace un par de décadas, María González llegó débil y mareada a solicitar un examen de sangre a un laboratorio clínico de Calidonia. Tenía sospechas de que algo no andaba bien en su cuerpo. Nerviosa, observaba cómo el laboratorista encontraba una vena en su brazo y extraía el líquido rojo. Después contempló su nombre escrito a mano en la etiqueta de un tubo de ensayo.
Tenía que esperar al menos un día para conocer los resultados. Ella desconocía que había que contar manualmente millones de células rojas y miles de plaquetas y células blancas.
Actualmente no hay que esperar tanto como María González (personaje ficticio). Hoy se lee un hemograma en un minuto, sin procedimientos manuales que hacen el tiempo de respuesta largo e impreciso. En algunos casos el paciente o el médico pueden recibir los resultados vía fax o correo electrónico.
En cuanto a los hemogramas, el Laboratorio Clínico De Sedas posee equipos que realizan el trabajo automáticamente a través de una técnica que emplea impulsos eléctricos, llamada principio de Coulter. Este método es utilizado en el equipo HMX, informó Angélica De Sedas de Chanis, subdirectora y tecnóloga del laboratorio.
Gisell de Díaz, supervisora de calidad del laboratorio de la Clínica Hospital San Fernando, mencionó que tienen un sistema de informática de laboratorio (LIS, por sus siglas en inglés) que genera un código de barra para las muestras. De esa manera, cada una cuente con una etiqueta impresa que incluye una identificación que los otros equipos pueder leer.
El Banco de Sangre cuenta con otro sistema de informática, denominado Delphyn, para almacenar la historia del paciente.
Antes se realizaban pruebas de cruce (o de compatibilidad) mediante tubos de ensayo. Hoy se utilizan programas que, aparte de guardar una data permanente en tarjetas de gel, toman fotografías de éstas. Este sistema está compuesto por equipos como Swing Twin Sample, Saxo ID-Reader y su software "Maestro".
Para el manejo de información, la Caja de Seguro Social (CSS) utiliza un LIS que proporciona una pantalla de registros de datos demográficos del paciente, resultados de sus pruebas y también información para uso del laboratorio, indicó Pola Ramírez, jefa de la Sección de Química General. Este sistema de cómputo es conocido con el nombre de Omega 2000.
Para la realización de pruebas de electrolitos, sodio, potasio y cloruro usan el equipo ISE 900. Cuentan además con el P 800, el cual utiliza el método de generación de colores conocido como fotometría. Ambas máquinas pertenecen a un sistema encargado del análisis de la química denominado Hitachi Modular.
El Seguro Social emplea equipos útiles para la coagulación de la sangre, como es el caso del IL–ACL.
Los laboratorios tienen una máquina para hacer mediciones de eritrocitos y leucocitos, cálculos de la hemoglobina a través de la espectrofotometría y diferenciaciones de células con el análisis del interior de éstas (observación conocida como citometría de flujo con ayuda de la tecnología láser).
Esta máquina recibe el nombre de GEN-S. Tanto estos equipos como los que conforman el Hitachi Modular están conectados al Omega 2000.
Los laboratorios clínicos procuran la humanización de la relación tecnólogo-paciente. Pola Ramírez afirma: "son personas que merecen nuestra orientación y buen servicio".

