CCon los albores del día, los alfareros de La Arena de Chitré comienzan a amasar y moldear el barro, hasta elaborar finas piezas de cerámica diversa, en las que combinan el arte y las destrezas que aprendieron de sus antepasados.
Aproximadamente, el 40% de la población de La Arena, incluyendo niños, tiene el talento innato y heredó el secreto antiguo de moldear el barro.
Dentro del taller, unos dan forma a jarrones y potes, en el torno; mientras que otros, con sus propias manos, confeccionan verdaderas obras de arte: desde un sapo músico, hasta una pareja de cisnes.
A los niños se les enseña a alisar las piezas para que una vez secas se "quemen" u horneen con leña. Aprenden desde muy temprano el oficio, por lo que l producción está garantizada por las nuevas generaciones.
Jarrones, vajillas, cazuelas, tinajas, guacamayas y tucanes forman parte de la galería de objetos pintados o vidriados que el arenero sabe confeccionar.
La Arena engalana sus portales con una multiplicidad de piezas, de diversos tamaños y estilos.
Cada objeto está lleno de detalles, incluso, algunas son casi perfectas reproducciones precolombinas.
La comercialización de piezas de cerámica se ha convertido en la principal fuente de ingreso de este pequeño y laborioso poblado herrerano, conocido como "el portal de Chitré".




